Sí, amnistía

198 mil 384 es el número de personas encarceladas que tenemos en todo el país, según los datos publicados por el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. Hace dos años se calculaba que, de ellas, una de cada tres personas volverá a delinquir en menos de un año tras haber salido del penal. No obstante, durante la larga noche neoliberal la violencia continuó creciendo; en el mandato de Enrique Peña Nieto se reportaron 156 mil 437 homicidios, coronándose así como el sexenio más violento del que hay registro, incluso superó al sexenio de Calderón por 34 mil 800 asesinatos.

A pesar de este panorama, durante sus campañas candidatos como Ricardo Anaya y José Antonio Meade propusieron una estrategia penal muy parecida a la que se había visto hasta ahora: la de resolver la violencia con violencia. Esto se debe a que las élites están aún insertas en una lógica donde se deshumaniza a quien comete un crimen por ser incómodo, porque reinsertar requiere tiempo y atención, y la derecha está buscando entregar soluciones rápidas al electorado aunque se haya comprobado no sólo que no son viables, sino que son violentas.

En Vigilar y castigar, el planteamiento de Foucault sobre las penas de cárcel expresa que no solamente buscan encerrar el cuerpo sino también el alma: junto con el castigo físico se castigan también las pulsiones y los instintos. Es decir, los barrotes «administran los ilegalismos». A partir de las cárceles no solamente las autoridades, sino toda la ciudad, demuestran su poder sobre el individuo, atacando no sólo su dimensión física, sino la psicológica también.

Incluso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) señala que en México no hay condiciones de vida digna para los presos, pues faltan mecanismos que protejan a los reos de riñas e incidentes violentos como peleas o motines dentro de los penales; no existe un sistema de atención médica suficientemente robusto; se vive en calidad de hacinamiento y son comunes los actos de coacción por parte del personal de seguridad.

La deshumanización del individuo se traslució en el mensaje de los candidatos durante el debate. Por ello quizá uno de los errores más importantes en el discurso de Margarita Zavala, también candidata presidencial, fue el decir que haría todo lo posible por «defender a los mexicanos de los criminales». Lo que está reflejando esta frase, en su estructura superficial, es una concepción profunda de que quienes delinquen han dejado de ser ciudadanos para convertirse únicamente en delincuentes que no pueden reformarse ni corregirse.

Se criticó a los seguidores de Morena por votar a partir del enojo, sin embargo, reflexionemos sobre esto: ¿no pidieron el PRI y el PAN castigos y venganza para aquellos que han atentado contra sus derechos? ¿Es posible comprender a quienes han cometido un crimen? Escuchar sus historias es reconocerlos como personas, entender que son también víctimas.  

Es importante señalar que la concepción de justicia se ha modificado a través de los años, lo que hace un par de siglos podría parecer justo hoy es percibido por nosotros como violencia o barbaridad. Por ello podemos asumir que no existe una verdad única sobre qué es la justicia, y además no hay una fórmula infalible para mantener la paz en un país como el nuestro. Lo que tenemos es el ensayo y el error, y está claro que el despliegue de las fuerzas armadas que inició Calderón en su guerra contra el narcotráfico fue un error.

El mismo día que se celebró el que Miguel Hidalgo y Costilla liberara a los presos políticos de la cárcel de la congregación de Dolores, la madrugada del 16 de septiembre 1810, Andrés Manuel López envió a la Cámara de Diputados la Ley aminstía, una propuesta distinta a lo que hemos tenido en el país hasta ahora y que dirige la luz hacia las causas por las que se ha fortalecido el crimen organizado en México.

Congruente con su frase «por el bien de todos, primero los pobres», se trata de prestar atención a los olvidados del sistema político, los aislados por el actual sistema económico y por la organización social que tenemos en el país. Es decir, dirige su mirada hacia los presos políticos, los jóvenes que viven en la probreza y las mujeres condenadas por vender drogas bajo presión de sus parejas, así como hacia las personas de origen indígena que frecuentemente enfrentan procesos legales sin traductores o abogados.

Según el discurso de Andrés Manuel, a partir de tratar la pobreza y las desigualdades en el país podemos, ahora sí, empezar a frenar los índices delictivos. Lo que espera es que, a través de crear justicia económica, se construya una cultura de justicia en las relaciones interpersonales de los individuos. No criminalizar y hacernos responsables de lo que, como sociedad, hemos permitido que se genere.  

Comparto con Andrés Manuel y con Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, la idea de que la amnistía no puede otorgarse en toda ocasión sino en casos como los mencionados anteriormente, delitos que no se hayan cometido con armas de fuego y no reincidentes. De esta forma, si las cámaras coinciden con el presidente de nuestra nación, la amnistía se presentará específicamente para casos de extrema vulnerabilidad, excluyendo delitos como terrorismo, secuestro, homicidos o lesiones graves.

Está claro que la amnistía es parte de una estrategia más grande en la que se requiere hacer un recorrido por cuatro puntos: el esclarecimiento de la verdad (es decir, realizar las investigaciones pertinentes para conocer los hechos de forma fiable); la generación de justicia, en la que entra el condicionamiento de la amnistía a aquel que coopere con el país; la reparación del daño (es decir, que tanto el acusado como el gobierno salden la injuria); y, finalmente, la construcción de instituciones que garanticen que no habrá reincidencia.

Será fundamental que las becas Jóvenes Construyendo y otros apoyos para las mujeres trabajen de forma conjunta con la —esperemos que pronta— nueva amnistía. El apoyo gubernamental ayudará a desarrollar el potencial de los acusados y a alejarlos de las redes delictivas.

De acuerdo con Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), «la mejor política criminal es la política social». No se trata sólo de ayudar personalmente a quienes cometen delitos, sino de generar espacios en comunidad. A través de un gran número de estudios se ha comprobado que la creación de espacios públicos abiertos reduce de forma importante el crimen; incluso el alumbrado público y servicios como el recoger la basura pueden fomentar la legitimación del gobierno en turno y favorecer la participación ciudadana.

La amnistía de Andrés Manuel se rige bajo la lógica de que «violencia genera violencia». Efectivamente, las personas que han cometido un delito están atentando llevados por un sistema que ha ejercido violencia económica sobre ellos; hay que preguntarnos si queremos responder como sociedad utilizando aún más violencia y con un sistema penal que, está claro, se está cayendo a pedazos.

La amnistía de AMLO nos obliga a preguntarnos: ¿es posible que quienes cometieron un delito puedan redimirse?

Finalmente, y me parece que es un tema que se cuece aparte, la propuesta de la nueva Ley de amnistía contempla que las mujeres que hayan sido encarceladas por llevar a cabo abortos puedan salir libres. Se trata de un excelente avance en materia de nuestros derechos sexuales y reproductivos. ¡Nunca más una mujer encarcelada por decidir sobre su proyecto de vida, nunca más una ley sin nuestras voces!

No nos moveremos ni un paso atrás porque seguiremos avanzando.

Camila Martínez Gutiérrez. Estudiante de Comunicación Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y tiene estudios en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Fue integrante del Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México.

@CamMttz

Otros textos de la autora:

-Cómo debería ser la universidad

-Por qué dotar de dientes a los ciudadanos digitales

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Relacionado

Recibe las noticias más relevantes del día

¡Suscríbete!