De Ecuador y su lección popula

De Ecuador y su lección popular

En Ecuador el gobierno de Lenín Moreno lanzó los tanques a las calles para detener la movilización del pueblo ecuatoriano. Pero la violencia no detuvo la justicia y apenas ayer por la noche el gobierno tuvo que ceder y derogar el decreto 883, que imponía una serie de medidas económicas avaladas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que implicaban el incremento en el precio de las gasolinas (120% en diésel y 30% en gasolina).
Mientras que en las calles de Quito, ecuatorianos, la mayoría agrupadas en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), enfrentaban la fuerza letal de los cuerpos policiacos y militares, en México la oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador permaneció en silencio. Como no se trató de Venezuela decidieron no condenar la violencia contra los manifestantes.

Pero el ex presidente panista  Felipe Calderón llegó incluso más lejos. Firmó una misiva junto a personajes como el ex presidente español José María Aznar,  que encubierta en la llamada Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEAS) respaldaba al gobierno de Lenín Moreno y acusaba que “su gobierno” era víctima de actos de violencia popular inducidos desde el extranjero.

Sí, fue la misma cantaleta de siempre: argumentaron que detrás de las protestas se encontraba el gobierno de Venezuela, a la que tachan de “dictadura” y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy desmovilizadas y agrupadas en la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El fundamento era ridículo. Realmente la razón de su defensa a Moreno se debe a una razón: su gobierno es de derecha y está alineado al Fondo Monetario Internacional.

En febrero pasado,  el presidente Lenín Moreno anunció un préstamo de 10 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional para, defendió, llevar a la economía ecuatoriana a un modelo más moderno. Pero ese discurso se topó contra la realidad. Y la inconformidad creció.

En última instancia lo popular se impuso a la presión que pretendía impulsar el modelo neoliberal. Y en México la oposición permaneció en un silencio hipócrita. Pero hoy se viven otros tiempos. Es momento de pensar otra agenda que rebase por la izquierda al modelo neoliberal que sólo sabe de recortes al ingreso público. La inconformidad al poder económico ardió en las calles de Ecuador y en nuestro país apenas en julio del año pasado los mexicanos votaron por otro México posible. Que sirva de experiencia, son tiempos de lo popular.

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