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La #MarchaFifí de este domingo, estuvo encabezada por un contingente de los partidos PAN y PRD, o lo que queda de estos, además de organizaciones como México Libre (de los Calderón-Zavala), Futuro 21 (de Fernando Belauzarán y Gabriel Quadri) y los Chalecos México (de quién sabe quién).

Esta escuálida manifestación no inició su recorrido en el Ángel de la Independencia, donde habían convocado, sino frente a la embajada estadounidense. La exigencia no era justicia. De hecho no era clara la exigencia, pues las consignas iban desde ‘no sean igualados’, ‘fuera el comunismo’, ‘orgullosamente fifí’, ‘fuera Evo’, ‘López regrésate a Cuba’, hasta un ‘López Obrador, eres nuestro empleado’.

Eran más los que asistían por el domingo recreativo del programa Muévete en Bici, que organiza el Gobierno de la Ciudad de México, que quienes respondieron a la convocatoria de la marcha contra Evo. Perdón, contra AMLO.

Tres cámaras de televisión eran las que cubrían el momento del pronunciamiento de los líderes de los Chalecos México, que al terminar de leer su ‘manifiesto’, preguntaban si alguien más quería compartir algo, a lo que siguió un minuto de silencio sepulcral, pues nadie tenía nada que compartir. Después de ese tiempo, un hombre que vestía un jersey de fútbol americano pidió la palabra. ‘López Obrador, eres nuestro empleado, y un mal empleado’, dijo entre titubeante y enojado.

Entre los oradores del mítin, que más bien parecía reunión de vecinos de la colonia de su preferencia, estuvo la priísta Beatriz Pagés, quien señaló que ‘hay dos Méxicos’, y que ‘el del zócalo es el de los que tienen flojera… es un México oscuro’, sentenció. ‘Aquellos no son mexicanos’, decían otros oradores desconocidos desde el templete.

Los únicos chalecos amarillos que había eran los que portaban militantes del PRD, pues el par de integrantes de los autodenominados Chalecos México, desconocidos por los Chalecos Amarillos franceses, solamente llevaban como distintivo unas playeras blancas, que por cierto comercializaban a 100 pesos cada una. Sin embargo, más que por la vestimenta blanca, que compartían con los integrantes de una peregrinación que también pasaba por Reforma, se les podía reconocer por su caramel macchiato.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue ver a la hija de la exsecretaria de Peña, Rosario Robles, pidiendo justicia, o al senador del Frente, Emilio Álvarez Icaza, desviándose del recorrido de la marcha una vez pasado el Monumento a Cuauhtémoc, escoltado por dos acompañantes, siendo que minutos después publicaría en twitter que se encontraba acompañando a la familia LeBarón.

De pena ajena ver a la oposición moralmente (y en todos los sentidos) derrotada, lucrando políticamente con la familia de las víctimas de la guerra que ellos mismos iniciaron. De pena ajena su falta de argumentos. De pena ajena su convocatoria. Pero esta marcha no fue inútil. Sirvió para confirmar tres cosas: 1.- Que #LosBotsNoMarchan, 2.- Que algo está haciendo bien este gobierno pues antes se manifestaban los grupos históricamente vulnerados y hoy se manifiestan los históricamente privilegiados, y 3.- Que a la oposición no le gusta compartir, ni siquiera unas palabras.

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