Organizar la información

Organizar la información

Hace unas semanas me invitaron a charlar con personas simpatizantes y militantes de Morena en Jalisco. El tema del encuentro era la transformación política actual. Considerando que no conocía bien cómo sería el público, que me importaba más escuchar y propiciar un diálogo y que en lo absoluto soy alguien que pueda “tirar línea”, mi idea fue centrarme en una necesidad de cualquier persona o grupo interesado o dedicado a la política: organizar la información. Sospecho que la audiencia esperaba otra cosa, algo más serio. Sin embargo, estoy convencida que esto es un aspecto fundamental para cualquier acción política.

Nunca en la historia habíamos tenido acceso a la enorme cantidad de información e interacción que tenemos actualmente. Es un lugar común ya decir que Internet y las redes sociodigitales han transformado la manera en la que nos comunicamos y nos informamos. Sabemos también que éstas no son ni la panacea ni el infierno y que necesitamos entender su funcionamiento básico para aprovecharlas mejor. Eso implica en primer lugar, advertir que, como todo en el sistema capitalista, son los intereses de las grandes empresas los que están por encima de cualquier ilusión de horizontalidad y democracia. No obstante, tampoco se puede negar el relevante papel que han jugado en la vitalidad que hoy tiene la plaza pública digital en México, aunque hay que decir que ésta es también reflejo de un momento particular de país, en el que a la par del más importante fenómeno democrático en la historia reciente –el triunfo de AMLO-, la exigencia, la movilización y el descontento por múltiples motivos están presentes en nuestra sociedad; no es un dato menor, por cierto, que el régimen actual haya decidido evitar la represión. Hoy todos podemos expresarnos, protestar, demandar respuestas y opinar a favor o en contra tanto en la plaza pública real como en la plaza pública digital.

Este es un proceso inédito y naturalmente no está libre de contradicciones. Ni el mejor analista político tiene capacidad para estar al día con todo lo que está sucediendo y se está opinando. ¿Qué nos espera entonces a los demás? Los medios y las redes han ayudado a tener otra posibilidad de percibir, mejor o peor, la realidad. ¿Cómo se puede hacer una diferencia? ¿Cuál es la responsabilidad que tenemos cada uno y en especial las personas que simpatizan y militan en partidos y organizaciones afines a la Cuarta Transformación? No basta con ser un porrista incondicional ni un crítico amargo (por aquello de querer evitar parecer una “foca aplaudidora”). Ser capaz de desarrollar un criterio para organizar la información es un imperativo para debatir y para intervenir. Lo resumiría así: comprender, analizar y actuar. Es necesario digerir el torrente informativo y sacar provecho a la gallera alborotada que son las redes, específicamente pensando en el futuro inmediato: el tiempo es corto y nuestro enemigo todavía tiene fuerza. Quienes tenemos el privilegio de tener mayor educación formal, mayores recursos para organizar la información, tenemos mayor responsabilidad.

Elisa Godínez.Politóloga y antropóloga. Investiga acerca de justicia por mano propia y violencias en contextos urbanos.

@tannnit

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