Sol Arriaga
El Covid-19 o Coronavirus como popularmente lo conocemos, sigue marcando las pautas de los titulares en los principales periódicos del mundo; el Covid-19 llegó para quedarse (al menos los próximos meses).
En días pasados el presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue uno de los participes que junto con el popular virus dieron la nota, en consecuencia, por la parálisis comercial y social que están viviendo debido a la cuarentena aplicada en todo ese país, se anunció como medida extrema que el gobierno galo había optado por suspender el pago de gas, luz, agua y arriendos a toda la población además de subsidiar los alquileres y los servicios públicos de todas las empresas de la nación. Inmediatamente después de conocer esta nota en México, la oposición del gobierno no se hizo esperar y arremetieron contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador preguntando en redes y medios el por qué en nuestro país no se empezaban a aplicar las mismas medidas. Tal pareciera que la cegués política se ha apoderado de estos personajes y la memoria les falla. Han olvidado la situación económica y social en la que vive nuestro país y sobre todo han olvidado que nosotros –que México–, no es Francia.
Para poder dar una explicación clara podríamos enumerar una gran cantidad de diferencias por las cuales México no puede aplicar/homologar (no al menos en este momento), las medidas drásticas anunciadas por el país europeo pero en esta ocasión colocaremos tres puntos claves para entender esta situación.
1.- Las fases del Covid-19 en cada país son distintas.
A la hora en que el presidente Macron hizo el mencionado anuncio, Francia se encontraba (como se encuentra actualmente) en Fase 3: CONTAGIO COMUNITARIO. En esta fase el virus circula activamente por la población, se llama a la cuarentena, a cerrar establecimientos no primordiales, se prohíben los encuentros masivos, se cancelan escuelas, trabajos, y se cierran fronteras, tanto aéreas terrestres como marítimas; también se congela el movimiento de dinero, los comercios y todo el activo. Se aplica esta medida extrema como forma de mitigar el impacto económico en la población y en las empresas. México en cambio sigue hasta el momento en Fase 1: PREPARACIÓN. Aquí se toman medidas orientadas a la primeras personas detectadas con el virus, aquellas que viajaron a la zona de riesgo, se aíslan a los primeros pacientes infectados y se definen protocolos en el país para prevenir el contagio, recordemos que México lleva un atraso aproximadamente de 3 semanas con Europa en cuanto a la llegada del virus, es por eso que una medida tomada en Fase 3 no puede aplicarse en Fase 1. Sería adelantarnos a una crisis.
2.- Economías muy distintas.
Cuando Emmanuel Macron llegó a la presidencia de Francia le dejarón un país más o menos a modo, con finanzas sana: en términos generales recibió una economia “estable” la cual le da la facultad de poder usar medidas fuertes sin sentir una afectación drástica para su país. Por el contrario a el Presidente López Obrador le entregaron un país en banca rota con una deuda externa de más de 200 mil millones de dólares; esto se traduce en que México no puede darse el lujo de aplicar una medida de pago y subcidios a empresas y población porque significaria entrar en una crisis económica de la cual sería casi imposible salir aunque no dudo que si se requiere y no hay otra opción, este gobierno de la 4T la aplicaría porque recordemos que primero está el pueblo.
3.- Francia: primer mundo.
Las diferencias entre nuestro país y Francia son abismales. Quizá este último punto raye en la obviedad pero tal parece que tienen que aclararse cosas obvias ante el desconocimiento de lo básico de los detractores del actual gobierno. Un factor importante es la ubicación geográfica y por ende el tiempo de propagación: Francia están en Europa, México en América, a Francia le llegó primero el Covid-19. Francia tiene otro clima (sabemos que la temperatura influye en el fortalecer o debilitar el virus), el tipo sanguíneo predominante en México es O a diferencia del predominante en Europa que es el A, este segundo grupo es más débil ante el virus. Otro factor es la situación económica. Francia es potencia mundial, México es tercer mundo, Francia tiene un contexto social donde la corrupción es mínima, México tiene una construcción social donde la corrupción es la base de todas las esferas. Francia y México no comparten ni el idioma, ni la religión, ni la cultura, absolutamente nada, las medidas aplicadas por un país donde su comercio informal no llega ni al 10% comparado con el nuestro que sobre pasa el 55%, no pueden ser comparadas. Las medidas que aplica otro país no pueden aplicarse aquí porque es como en los individuos: cada uno es distintito y cada uno tiene que solucionar sus problemas bajo sus posibilidades y sus parámetros sin intentar copiar medidas que sobrepasen su alcance y lo hagan caer en una crisis.
Sol Arriaga. Diseñadora gráfica egresada de la Universidad Quetzalcóatl de Irapuato con Maestría en Administración, especializada en Mercadotecnia por la misma institución.
Twitter: @solarriagav


