Ciudad de México a 25 enero, 2026, 6: 29 hora del centro.
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Nuestra última oportunidad

Desde el inicio de la epidemia los especialistas gubernamentales en México han hecho un esfuerzo por acercar a las personas toda la información sobre las medidas de mitigación y el avance del Coronavirus. Algo que es de reconocer es que aún cuando su responsabilidad es evitar el pánico entre la población –o quizá precisamente por esto-, el subsecretario Hugo López-Gatell y el resto de los expertos en salud siempre han sido honestos al momento de explicar que no es posible detener la pandemia en ninguna parte del mundo, pero que sí existe una posibilidad de desacelerar el contagio a partir de quedarnos resguardados en casa de forma masiva. La mayor tranquilidad que el que nos hablen con la verdad. 

Esto que ahora conocemos como “reducir la curva”, tiene el fin de no saturar al mismo tiempo todos los hospitales y centros de salud con un gran número de casos, se trata, pues, de que los contagios estén dosificados, repartidos a lo largo de un tiempo más amplio para darse abasto de camillas, equipo médico y personal de salud para atender debidamente a cada uno de los enfermos.

En México tenemos una posibilidad de aprender de los errores que cometieron los otros países para que esta epidemia sea contenible y no se nos desborde de las manos en una grave crisis nacional. Por ello, todas nosotras y nosotros debemos de hacer caso de las recomendaciones, principalmente de aquella en la que se nos insta a no salir de nuestras casas hasta al menos el próximo 18 de abril. 

A pesar de haber sido implementadas desde hace días, de acuerdo al Subsecretario López-Gatell, hasta ahora no se están siguiendo las medidas de Sana Distancia con el rigor que se debería. De acuerdo al monitoreo de movilidad, menos del 30% de la población ha reducido sus traslados, lo cual es insuficiente para aplanar la curva como lo necesitamos. México ya no puede perder más tiempo: el 23 de Marzo nuestro país se encontraba en un punto de inflexión de la curva de contagio a partir del cual se prevee que estos aumentarán exponencialmente y no se podrán controlar de forma adecuada.

Esta es nuestra última oportunidad para evitar que el virus nos rebase en lo que sería un panorama desastrozo para nuestro país y para una inmensa cantidad de nuestra gente. Hagamos caso a las recomendaciones en respeto a la labor de todos los y las médicos, investigadoras y enfermeras que están hoy en pie de lucha realizando una chambota y poniéndose en riesgo diariamente para salvar nuestras vidas. Urge, como lo hemos hecho ya en otras ocasiones, unirnos en espíritu y en voluntad para cuidarnos entre todas y todos. Cada uno de nosotros tiene que poner de su parte para lograr este objetivo. Estos días, por favor quédate en casa.

 

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