El pasado 18 de marzo la Cámara de Diputados aprobó la reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y la Ley General de Partidos Políticos que reglamenta la elección consecutiva en el mismo cargo de legisladoras y legisladores federales.
Las modificaciones tienen el objetivo de aclarar algunos aspectos de la elección consecutiva de los que no había precisión en la ley. En resumen, el modelo aprobado por la Cámara Baja establece una regulación abierta sobre el tema.
Lo primero que se debe decir es que esta reforma no estableció la reelección consecutiva de las y los integrantes del Congreso de la Unión. Esta posibilidad se abrió con la reforma político electoral de 2014.
Sin embargo el tema más polémico que plantea el proyecto es que las legisladoras y legisladores que se presenten a la elección consecutiva del encargo no tendrán la obligación de solicitar licencia. Esto será así, pase o no pase la reforma que ya fue enviada al Senado. Lo que hace el proyecto es establecer de manera expresa las obligaciones que deben cummplir con el Congreso y la prohibición de utilizar los recursos públicos con los que cuenta para su campaña.
El tema ha sido ampliamente analizado por los tribunales. Incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación en las sentencias de las acciones de inconstitucionalidad 76/2016, 40/2017 y acumuladas, y 50/2017, han confirmado que mientras no exista la obligación en la Constitución de seprarse del encargo no se puede imponer esta obligación por medio de ley o disposiciones administrativas.
Durante la discusión del tema en el Pleno de las diputadas y diputados, sucedió una de las escenas más interesantes que se han visto en los útimos meses. Estaba en la tribuna la diputada Martha Tagle presentando su posición en contra de la reforma, se quejaba de una ventaja indebida de los legisladores al no solicitar licencia para presentarse a una elección consecutiva. Entoces llegó la pregunta del diputado de Morena Sergio Gutiérrez Luna. Le inquirió sobre su caso. La emecista fue senadora de la República en la LXIII Legislatura y se presentó a la elección para la diputación que ahora ostenta –claro por la vía plurunominal–, sin solicitar licencia al cargo. El mismo caso del que se dolía.
Lo único que pudo responder Martha Tagle es que no era lo mismo. La realidad es que se reveló que sus principios son selectivos. Como es el conservadurismo.
Otra situación interesante desencadenada por esta reforma fue que algunos militantes, simpatizantes y hasta legisladores de Morena asumieron una postura radicalmente crítica. No solo eso. Retomaron las fake news de los medios que normalmente acusamos de prensa fifí para señalar que era una traición que los diputados de morena hubieran aprobado la reeleción.
Más allá de que es totalmente falso me recordaron a lo vivido en el Pleno el 18 de marzo. No vi las impugnaciones de las compañeras y compañeros a la reforma estatutaria de Morena del 2018 donde sí se estableció la reelección consecutiva en los cargos de dirección ejecutiva y de las consejeras y consejeros estales y nacionles del partido. Más aún: muchos de ellos se van a beneficiar de la reelección que permite el partido en el proceso interno. Es legítimo. Sin embargo demuestran que sus principios atirreleccionistas como los de Martha Tagle son principios selectivos de acuerdo a la ocasión.

