Julia Álvarez Icaza
Querida Reyna:
La frase “te nos adelantaste” pocas veces tiene tanto sentido como en tu caso porque de verdad que harás mucha falta. Dejas un hueco con una vara muy alta como lo hacen las grandes personas que se van de este mundo. Muchas injusticias que denunciar, muchas luchas que continuar, muchas voces que levantar y… finalmente tu corazón que tanta lata te dio y que también te permitió grandes cosas; descansó de la batalla eterna.
Te conocimos por ahí del año 2009 en Tehuacán, Puebla y fue gracias a Tlalana, un proyecto de jóvenes que dependía de ADECO A.C. y que buscaba apoyar en la conformación de otros proyectos incipientes. El sábado mientras recordaba esa linda coincidencia con la triste noticia de tu partida, reía pensando que, sinceramente, mientras trabajamos juntas, seguramente ustedes nos enseñaron mucho más que lo que nosotras les pudimos haber aportado.
Nos mostraste un mundo casi invisible, clandestino en su mayor parte. En tantas comidas que sucedían después de los talleres nos hablaste de los dueños de las maquilas, de las listas negras, nos enseñaste las precarias condiciones de las compañeras y compañeros trabajadores; nos mostraste los lugares de contratación, los anuncios en la calle que pedían lavanderos, costureras, etcétera. Pero sobretodo y antes que eso nos compartiste tu intenso e inmenso sueño de cambiarlo todo. Nunca dejaste Tehuacán para transformar desde ahí, desde dentro, esa injusta realidad.
Fuiste, eres y serás una auténtica defensora de los derechos humanos laborales de las trabajadoras de la maquila en México.
Nunca olvidaré tus manos azules, manchadas por el color de la mezclilla que eran testigas de la niña Reyna que empezó a trabajar a los 12 años en alguna de las empresas que maquilaban para Levi´s, Tommy Hilfiger, y otras marcas; cosiendo, marcando patrones de ropa, cortando telas y desgarrando pantalones para esa estúpida moda “hippie” que usamos las niñas noventeras y que tanto daño hacía en las manos de las trabajadoras.
Mujer guerrera, mujer valiente, mujer corazón, mujer luz, mujer risa, mujer trabajadora, mujer maquiladora, mujer justa.
Te imagino partiendo a un lugar en paz, con Aute de fondo cantándote Imán de mujer, porque eso eras, un imán que convocó, organizó y transformó vidas, un imán de inspiración de lucha; fuiste un imán que también nos enseñó a sobrepasar una difícil condición de salud que te acompañó toda la vida y a pesar de eso ¡hiciste tanto!
Gracias Reyna por tu legado inmenso en parte materializado en el colectivo que junto compañeras formaste “Obreras Insumisas”. Gracias por tu ejemplo de vida.
Descansa en paz.




