Ciudad de México a 25 enero, 2026, 6: 44 hora del centro.
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Bernie vive

“La prueba de nuestro progreso no es si agregamos más a la abundancia de aquellos que tienen mucho, es si brindamos lo suficiente para aquellos que tienen muy poco”.

Franklin D. Roosevelt

 

Con la salida de Bernie Sanders de la contienda demócrata he leído a gente muy decepcionada. Entre otras cosas, porque en él encontraban la esperanza a un modelo que se desmorona por todas partes. Pero hoy yo prefiero darle otra lectura a su retirada de la contienda. En política los procesos son de suma importancia. Las verdaderas transformaciones sociales no se dan de golpe, menos bajo la configuración del mundo actual. Decía John Maynard Keynes que “las ideas forman el curso de la historia” y las ideas de Bernie Sanders constituyen un movimiento político que al contrario de lo que muchos creen, no está muerto, se encuentra en pleno nacimiento. 

Me atrevo a afirmar esto porque si bien la militancia y el activismo de Sanders naturalmente descenderá, erigió un movimiento político muy poderoso y lo más importante: con gran base social. Bernie Sanders ha entendido que el momento no le ha favorecido, pero en algún momento lo hará. Aunque favorezca a sus ideas y él no sea el protagonista. Lo hará porque ha sembrado la esperanza para construir no solo un mejor Estados Unidos, sino un mundo entero. Bernie ha constituido una alternativa ante un sistema que se muere víctima de la desigualdad y la miseria que él mismo ha generado. 

No me parece que la solución sea la búsqueda de un tercer partido. Por la naturaleza de la sociedad estadounidense parece ser muy difícil desafiar a su estable sistema bipartidista. Más bien, creo que al interior de los demócratas los herederos de este movimiento deben seguir buscando consolidar su proyecto progresista. Entre ellas Alexia Ocasio Cortez e Ilhan Omar. Jóvenes congresistas que acompañaron el movimiento y la campaña de Bernie y quienes sin duda son el relevo generacional natural del mismo. 

Aún no sabemos si Donald Trump resultará reelecto o Joe Biden logrará vencerlo. La crisis económica y sanitaria mundial resulta ser una ventana de oportunidad para que Biden logre sacar de la Casa Blanca al presidente más peligroso en la historia de los Estados Unidos. Pero ambas crisis no hacen más que darle la razón al movimiento político que Sanders encabeza. El mundo necesita un Estado que sea capaz de proveer salud universal a todos sin importar su nivel socioeconómico y un nuevo sistema económico mundial con visión redistributiva que combata la desigualad y la pobreza.

A Bernie Sanders la historia le dará la razón. Resulta irónico que un hombre mayor haya estado así de adelantado a su tiempo y a su contexto. No será candidato porque las élites demócratas lo han evitado. Pero lo que no podrán evitar es que Estados Unidos y el mundo retomen su movimiento para seguir constituyendo una alternativa al capitalismo voraz. Bernie representa una luz para quienes creemos que las cosas no pueden seguir igual. Su esfuerzo de enfrentarse a los más poderosos acabará rindiendo frutos. Sea en cuatro o en veinte años la historia le dará la razón. Al tiempo. 

 

 

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