Ciudad de México a 14 enero, 2026, 23: 47 hora del centro.
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obradorismo-2020

René González

El movimiento obradorista es una construcción social y política que desde hace un cuarto de siglo ha caminado contra viento y marea en la búsqueda de la transformación de México. Es resistencia. Lucha contra fraudes electorales; fobaproas; reformas neoliberales; privatizaciones de los bienes de la Nación; planchas legislativas; cercos mediáticos; video-escándalos; desafueros; huachicoles, etcétera.

De manera pacífica bloqueamos Reforma desde el Auditorio Nacional hasta el Zócalo para evitar la violencia post electoral en 2006. Llenamos el Zócalo decenas de veces en el “Éxodo por la democracia” en los noventa, en la lucha contra el desafuero en 2005; también durante el patriótico Gobierno Legítimo de México que nunca reconoció al espurio Calderón; en el movimiento contra la privatización del petróleo; en las campañas presidenciales de 2006 y 2012. Y recientemente en el grito popular del 15 de septiembre de 2019. Ahí estuvimos.

El obradorismo ha remontado traiciones de cúpulas partidistas como las del PRD y el MC; ha derrotado en las urnas al régimen del PRI y PAN y remontado miles de episodios mediáticos construidos de mala fe desde la oligarquía. Hemos ganado innumerables batallas de una guerra sucia sin fin.

En cada obradorista hay una historia de lucha no necesariamente para ocupar cargos de poder sino para lograr transformaciones profundas de la vida nacional desde la humilde trinchera del día a día.

A ningún personaje político en México y el mundo se le ha calumniado más que a AMLO, a ningún movimiento se le ha pretendido ningunear como al nuestro.

Defendemos a López Obrador porque Nosotros lo llevamos a la Presidencia de México, porque defenderlo a él, es defendernos a Nosotros mismos, es apoyar nuestra propia lucha, que es la lucha histórica del pueblo organizado.

Venimos de lejos y queremos ir más lejos: la 4a transformación no es un slogan de un sexenio, es un proyecto histórico. No es que ahora seamos progobiernistas, paleros o pejezombies, es que estamos claros que todos los días la derecha busca descarrilarnos, porque el gobierno de AMLO ha comenzado a desmantelar los intereses de los poderes fácticos.

Hay y habrá errores. Quienes tienen la preocupación de señalarlos ojalá los ventilen en los espacios correspondientes. Más si lograron cargos fruto del movimiento como Gabriela Cuevas, Lily Téllez y Sergio Mayer, entre otros. Decía el Dr. Enrique Dussel: “No vas a ir a un funeral a bailar y a una fiesta a llorar”. Cada cosa tiene su tiempo. No es congruente con el esfuerzo voluntario de la base obradorista que algunos personajes quieran estar en el barco de la bonanza y no en los momentos difíciles.

Desde enero el Presidente de México tomó cartas ante el Coronavirus. Se planteó que no era un tema para la politiquería y que se abordaría desde la óptica científica; las decisiones de gobierno se subordinan a las autoridades sanitarias.

La línea estratégica ha sido buscar el equilibrio entre salvaguardar la salud pública, combatir eficazmente la propagación del virus, proteger a los más vulnerables, y evitar que “la cura sea peor que la enfermedad” en cuanto al impacto en la economía familiar de quienes viven al día.

Sin la lucha emprendida contra la corrupción, el gobierno de AMLO no tendría reservas económicas para atender la pandemia. Algunos actores políticos tomaron a broma la rifa del Avión Presidencial para equipar hospitales con los recursos obtenidos, hoy vemos la realidad.

Es momento de cerrar filas con nuestro Presidente. La crisis de salud y económica es mundial y global; sus estragos son muy terrenales, cercanos y dolorosos; pero nuestro movimiento tiene historia, proyecto y dirigente. No es hora de titubear.

Hoy los obradoristas tenemos un reto más complicado: esta vez las condiciones no nos permiten ir casa por casa ni estar en las plazas públicas para combatir la desinformación, el amarillismo y la histeria propagada por la derecha. Necesitamos la disciplina de atender las medidas preventivas planteadas por el gobierno federal y aprovechar todos los canales virtuales de comunicación. Esta es la ruta.

La 4ª Transformación de México apenas comienza.

 

 

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