Ciudad de México a 20 enero, 2026, 17: 45 hora del centro.
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México es un desierto de inquietud, miedo y zozobra. El ring subió a pesados contra ligeros. El cielo prometido hoy es infierno. Los ricos en contra de los pobres. Empresarios del tipo sálvese quien pueda. Gobierno con los pobres, pobres. Gobernadores pasándose de listos, huyendo del barco. Ex condonados son primeros en estar arriba del Arca de Noé, que se llama tampoco hoy pago impuestos. Las pymes naufragando en su lanchita. Que se van a hundir saben, la fecha no. El diluvio ahora se llama fase tres.

El mundo está encerrado ante la amenaza del maligno virus de aumentar los muertos. No hay nadie deambulando. Pero aún en la reclusión se dan niveles. Los países ricos entierran a sus muertos, el home office ayuda a sus economías y pueden darse el lujo de extenderle cheques a sus desempleados.  En la OPEP, Arabia Saudita y Rusia tardaron un mes para entrar en razón, rendirse a la evidencia y siempre sí, dejar de inundar de petróleo y de torpeza, al mercado que se ahogaba en oro negro. Acotada la producción petrolera dejará de zarandear a los mercados. En México la pequeña pero millonaria oposición trastoca, otra vez, la realidad culpando al quien detestan como presidente, por la crisis ajena que no guarda relación con los 250 mil barriles menos que se negó a bajar.

En países que no saben cómo se sube al escalón del desarrollo para todos, hay doble desgracia. El virus se ha cebado en sus pobres ancestrales. Por primera vez en México hay un presidente que los mira – verlos es primer indicio de que va a atenderlos – pero el capitalismo azteca – aireado – ya le ha reclamado. Hacer a un pobre menos pobre, no es rentable. Su obsesión es conservarlo todo igual. Un pobre menos pobre, significa un rico menos rico. Es injusticia inaceptable. Si los gobiernos PRI o PAN, nunca los limitaron ¿por qué ahora va a cambiar? Gozo mayor fue saberse alentados.

La emblemática avenida Paseo de la Reforma perdió su bullicio. De mala gana la fila de negocios coloca letreros de reclamo. Están cerrados por culpa del gobierno. Las calles lucen desoladas. Cada día hay menos almas, sin más opción que aceptar el cautiverio. La diferencia con los habitantes de potencias, es que acá – a excepción de los muy pobres – a nadie llegará un cheque de tranquilidad. No hay garantía de nada. Su única certeza es incertidumbre.

El empresario del adeudo de 32 mil millones de pesos en impuestos que antes le fueron regalados y hoy están atorados a la espera de que todo siga igual – en mala hora ganó un gobierno que exige que todo el mundo pague impuestos, tan bien que antes estaban – hace un llamado al gobierno para que los que viven al día, sigan trabajando. No importa lo que la OMS ha dictado en su SOS. Dice que pobrecitos los trabajadores, que yendo a trabajar ayudan al gobierno y de paso, como por no dejar, las empresas no van a quebrar. La salud de esos trabajadores poco importa, al fin que ya se dijo que el virus no es tan letal.

Cuatro gobernadores exhiben mezquino nivel. Los de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Jalisco justo ahora demandan modificar el pacto fiscal federal pero el de Jalisco, que sueña con ser presidente, fue más allá y anuncia que se va.

La ecuación de ese pacto, priista y panista, se basó en regresarles a los ricos, menos de lo que aportaron. El sistema presidencialista así operaba. En el presupuesto de egresos 2020, de los recursos del Ramo 28, llevan mano el Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz y Nuevo León. ¿Cuál es la queja de Jalisco y Nuevo León, entonces?

En plena crisis del covid-19, salen orondos a anunciar justo ahora que se hagan los cambios. Acusan cuán injusto es el gobierno ¿éste? Lo acaban de notar cuando en la cúspide de la crisis, la epidemia está por entrar.

En momentos de necesaria e ineludible solidaridad, como en los sismos de 1985 o 2017, las grandes empresas que viven del lucro ilimitado y de riesgos bajos, las que exigen trato suave al fisco y servicios gratuitos por mientras la pandemia exista, las que despiden a sus trabajadores, guardaron silencio ante un adeudo de 50 mil millones de pesos (No se sabe si de ahí hay que restar o sumar los 32 mil millones del otro deudor, que dice apoyar al gobierno, exponiendo a los trabajadores al contagio) si el gobierno podría requerirles 50 o 82 mil millones de pesos.

Cuando es más necesario un ¿En qué ayudamos? se dedican a velar nada más por sus propios intereses.

El sector privilegio intenta cercar al jefe del Ejecutivo y debilitarlo para hacer inviable su gobierno y – más importante -, aniquilar el primer proyecto de cambio que se ha tenido en 89 años.

El presidente tiene buena intención, ni duda cabe. Sale a trabajar catorce horas diarias sin parar en medio del riesgo junto con su equipo.

Pero no existe mandatario infalible ni perfecto. Su omisión son las clases medias. Si en mente las tiene no lo ha dicho. Para ellos no ha habido mensaje. Tampoco una buena promesa. Se ha escuchado sólo un pesado silencio.

Qué distinto sería el mundo México, si se hubiera tirado a la basura la voracidad ilimitada. Si se entendiera que en desigualdad las cosas no funcionan. Si se hubiera respetado la ley, pagado impuestos, salarios justos, trato digno, respeto a la persona. Qué país tan fuerte sería, si no hubieran decidido década tras década, poder político y el gran capital, regodearse hasta reventar de corrupción.

Cuando la unidad nacional es urgente para no sucumbir ante las crisis sanitaria y económica, la derecha que rumia su rencor hace un frente perverso disfrazado de oveja, que relanza las negras campañas al que llama “Frena”.

A través del whatsapp que a diferencia de twitter y Facebook es red privada y cerrada, incita, soterrada, a atacar al gobierno y a México. Disemina mentiras repetidas al estilo del político alemán Joseph Goebbels que decía que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Aquel agitador de masas, también afirmaba que al adversario había que cargarle los propios errores. La versión mexicana con vocero regiomontano – aunque los hay en Ciudad de México, en Baja California y en todo el país – , convocan a derrocar mediante ideas golpistas al primer gobierno que está en el poder por voluntad ciudadana.

El promotor y ex empleado de importante empresa regiomontana lanza videos que presumen perversa campaña. No se sabe quién patrocina y si esa empresa juega con elementos de mano suave y mano golpista. La sospecha está en el ambiente. Como existe certeza en MCCI, Coparmex o Cinépolis.

Cierto es que el neoliberalismo tantas veces criticado desde Palacio Nacional, hasta el aburrimiento del disco rayado, no hizo grave daño sólo a México sino también al primer mundo.  Los sistemas de salud fueron privatizados, descuidados y en los casos más deplorables del subdesarrollo, desmantelados. Es hasta hoy que ese otro mundo también se percata, ante las incontables víctimas del covid-19.

Los convertidos en nuevos ricos mexicanos tres décadas atrás, que ven inferiores y sin derecho a Derechos a los pobres, junto a corruptos e ineficaces gobiernos, que ayudaron a multiplicarlos y hacerlos más pobres, descubren apenas que pese a sus fortunas, se encuentran con los pobres en la muerte por coronavirus. En un hospital privado lujoso y caro, o en uno del Seguro Social, ISSSTE o en los reconvertidos, comparten destino. La muerte no distingue ni respeta. Los millonarios y los miserables, se encuentran expuestos. La pandemia ha esparcido igualdad global.

El domingo de Pascua no tuvo la misma alegría. La pascua cristiana, el paso de la muerte a la vida, y la pascua judía de la esclavitud de Egipto hacia la libertad, fueron menguadas. El mundo está vestido de crespones negros.

En el Arca de Noé ya se treparon aquellos que en un país desheredado y pobre como México, pueden pagar boleto de acceso a desarrollo y bienestar. Los demás ni figuran en su entorno. Con el Covid-19 listo para dar la batalla final contra el país, el desasosiego es un riesgo que se puede apoderar del espíritu de lucha ciudadana. No hay más opción posible para salir de ésta. Que esa mayoría que habló en 2018, haga un frente de unidad nacional que los mezquinos están detonando y se llevarán la peor parte de la historia.  México necesita hoy una Resurrección política y social. Hay que ir por ella.

 

Martha Zamarripa. Periodista. Regiomontana. 100% izquierda. 

Twitter: @m_zamarripa

 

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