Ciudad de México a 25 enero, 2026, 3: 27 hora del centro.
Ciudad de México a 25 enero, 2026, 3: 27 hora del centro.

El Estado y el Covid

El Estado y el Covid

El tiempo durante el distanciamiento social es confuso y se siente menos lineal que de costumbre. Entre los enredos de las fake news, el consumo compulsivo de noticias sobre el tema y la gestión de los sentimientos estos días es fácil perder hilo de las acciones concretas que ha tomado el gobierno federal pero aún más importante, se ha dejado de lado una discusión impostergable: el papel del Estado en la vida pública.

Empecemos con una síntesis de lo primero. En enero, México fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud por haber sido el primer país en implementar medidas preventivas ante el brote de Covid-19 en China. Desde entonces, se han desarrollado manuales y protocolos que ayuden a enfrentar la crisis –desde tratamiento de los tejidos y cadáveres infectados hasta recomendaciones para implementar medidas extraordinarias de salud en reclusorios–. Así mismo, se han transmitido decenas de conferencias de prensa diarias para actualizar a la ciudadanía y los medios de comunicación de la situación en la que nos encontramos, las acciones que se están tomando, presentar recursos para mitigar la violencia contra las mujeres y grupos vulnerables. Se han respondido centenas de preguntas a la prensa y hasta se ha hablado de salud mental y uso de sustancias y un sinfín de temas jamás antes tocados en televisión nacional que dejan ver el compromiso del gobierno con informar y educar a su ciudadanía. Además, esta semana el presidente López Obrador anunció un convenio de colaboración con los hospitales privados en el que se liberarán 3,300 camas privadas al sistema público durante la crisis del Covid-19. En resumen: no cabe duda de que el Estado mexicano ha puesto a andar la máquina a toda velocidad para incrementar su capacidad de respuesta. Pero no podemos ignorar que nos enfrentamos a esta pandemia mundial con un Estado que ha sido debilitado por décadas, especialmente en materia de salud y seguridad social, y por lo mismo es indispensable no perder del radar la importancia de recuperar el Estado.

Y es que si de algo podemos estar seguras, es que el Covid vino a terminar de desmoronar lo poco que quedaba de los pilares más fuertes del neoliberalismo, porque nadie en su sano juicio podría imaginar que una crisis de esta magnitud podría enfrentarse mejor con un Estado flaco. La pandemia vino a desenmascarar el gran mito neoliberal de la supremacía de lo privado sobre lo público y estas semanas han evidenciado la urgencia de un Estado de bienestar en el que toda la gente pueda contar con las condiciones básicas para enfrentar riesgos sociales mediante la universalización de la seguridad social. Cuando un modelo te ha llevado a que la mitad de tu población se vea en la necesidad de arriesgar su salud y su vida para subsistir una crisis, resulta ciego –por decir lo menos– pensar que se puede seguir por ese camino. La pandemia vino a retar la capacidad de respuesta de todos los gobiernos, incluyendo el mexicana, pero también vino a darle la razón al presidente, pues es indiscutible la urgencia de fortalecer el Estado. Y por más que se critique a AMLO y su proyecto de nación, es el único que promete caminar hacia allá.

*Para más información sobre el Covid y los recursos disponibles para la ciudadanía, favor de consultar el micrositio de la Secretaría de Salud.

 

Renata Turrent. Maestra en políticas públicas por UCLA con especialidad en trabajo social y licenciada en economía por el Tecnológico de Monterrey. Profesora de desarrollo económico y género en la UNAM y experta en políticas públicas con enfoque feminista. Ha trabajado en el desarrollo e implementación de programas de reinserción para jóvenes privados de su libertad. 

Twitter:@rturrent

 

 

 

 

Etiquetas

Facebook
Twitter
LinkedIn