El Covid-19 cambiará profundamente a la sociedad. Se ha analizado mucho sobre cuáles serán los efectos que tendrá en la economía, en la salud e incluso en la estructura social. Algunos sociólogos han vaticinado fuertes cambios sociales, como una mayor solidaridad entre la gente, mejores sistemas de salud, más intervención del estado. Pero también hay quienes piensan que habrá un incremento en los sentimientos nacionalistas por el aislamiento y un mayor proteccionismo debido a la dificultad que ha presentado la pandemia para coordinar las redes globales de producción.
Algo que nos debe preocupar especialmente es el efecto que tendrá la pandemia en el mundo del trabajo. El trabajo representa el único ingreso para la mayor parte de la población mundial, si éste se ve afectado también tendrá fuertes repercusiones en su ingreso y en los niveles de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que se perderán aproximadamente 25 millones de empleos en todo el mundo. Es importante recordar que en la crisis de 2009 la pérdida de empleos ascendió a 22 millones por lo que esta nueva crisis tendrá efectos mucho más devastadores. Para México se pronostica una pérdida de entre 1 y 2 millones de empleos. Esta población es altamente vulnerable ya que la pérdida de empleos estará más focalizada en trabajadores menos calificados.
En 2009 la economía informal sirvió a muchos países latinoamericanos y asiáticos para amortiguar la caída en el empleo formal. Sin embargo este mecanismo no operaría igual en esta nueva crisis ya que la pandemia también afecta fuertemente al sector informal. La cuarentena reduce la demanda de bienes y servicios de la economía informal (por ejemplo: hay menos gente en las calles comiendo tacos o comprando verduras en los mercados). Pero además afecta a las mismas personas que realizan la actividad porque se pueden enfermar y no estarían en condiciones de seguir trabajando (se estima que entre 40 y 70% de la población mundial adulta en edad de trabajar será contagiada en algún punto en el próximo año).
Esta caída tan solo del empleo a nivel mundial representa alrededor de unos 3.4 mil millones de dólares, es decir, una caída abrupta en el nivel de consumo que a su vez afecta aún más a las empresas que ya han reducido su producción.
Otro punto importante es que también según datos de la OIT se estima que alrededor de 35 millones de personas que pierdan su empleo caerán en pobreza, lo anterior quiere decir que trabajarán ganando menos que la línea de pobreza de su país. Es bien sabido que en México –desde que se tienen datos–, el salario mínimo estaba por debajo de la línea de pobreza individual (hasta el incremento de 2019). Al día de hoy las personas que ganan el mínimo siguen ganando por debajo de la línea de pobreza para una familia. En el mundo post-coronavirus estos números podrían incrementarse sobre todo en el sector informal donde el salario mínimo no es vinculatorio.
Finalmente ante este panorama desolador habrá algunos sectores de la economía que se beneficien y otros que pierdan. En general, tecnologías de la información, sector salud, supermercados y todos los negocios que se adaptaron tecnológicamente para trabajar desde casa tendrán ganancias durante y después de la cuarentena, sin embargo las empresas tradicionales, manufacturas, turismo, restaurantes y agencias de viaje tendrán grandes pérdidas.
El panorama no se ve bien a futuro para el mundo del trabajo. Sin embargo todo tiene su lado positivo. Quizá después de esta crisis muchas empresas adopten esquemas más flexibles orientados a resultados y productividad que permitan a los trabajadores laborar desde su hogar para que esa obsesión de la cultura laboral mexicana donde “a mayor número de horas sentado frente a tu escritorio es mejor” vaya desapareciendo. También podemos esperar cambios institucionales fuertes, con una visión mucho más distributiva y sistemas de salud universales más fuertes; pero sobre todo una lección muy valiosa será que en tiempos de crisis se necesita un gran coordinador para salir de ella y ese coordinador probablemente será el estado.
Luis Felipe Munguía Corella.Es economista por la Unison, Maestro en Economía por el COLMEX y Doctor en Economía por la Universidad de California. Está especializado en salarios mínimos, política laboral y desigualdad. Ha escrito varias publicaciones sobre el análisis económico en políticas públicas, con énfasis en salario mínimo y discriminación laboral. Actualmente, es Secretario del Consejo de Representantes y Director Técnico de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI).
Twitter: @luisfmunguia



