Ciudad de México a 5 marzo, 2026, 8: 04 hora del centro.
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Segunda oportunidad

El doce de diciembre de 2019, en su última sesión del año,  la Cámara de Diputados discutió el proyecto de reforma constitucional para recortar a la mitad el presupuesto público que se destina a los partidos políticos a nivel federal. La votación fue de 274 votos a favor y 207 en contra. En esa oportunidad solo los grupos parlamentarios de MORENA y del PES apoyaron la enmienda.

Por única ocasión el bloque obradorista se dividió en una votación constitucional en la Cámara Baja. Los grupos parlamentarios del Partido Verde y del PT no acompañaron el proyecto a pesar de que hubo un esfuerzo por construir una propuesta de consenso entre el bloque que finalmente no prosperó.

Por su parte el bloque del PAN, MC y PRD –como empieza a ser costumbre–, radicalizaron su postura hacia un rechazo absoluto por el hecho de que la propuesta era de MORENA y pretextaron que se trataba de un intento de asfixiarlos. Como siempre salieron por la tangente de que era necesaria una reforma político electoral “integral”, lo que eso signifique o quiera decir. La realidad es que se niegan a renunciar a los privilegios que les proporciona el financiamiento público a sus partidos. Mientras que el PRI sin mostrar un rechazo total simplemente no caminó con el proyecto.

El presupuesto público para los partidos políticos a nivel federal es de $5,239 millones de pesos. Una reducción a la mitad significaría un ahorro para el erario público de $2,619 millones de pesos solo en 2020. Para 2021 dado que se trata de un año con proceso electoral federal el ahorro llegaría a casi de $3,500 millones de pesos.        

Es debatible si el monto es simbólico o significativo. Sin embargo como lo argumentó el coordinador de la bancada morenista e impulsor de la propuesta, Mario Delgado, la autoridad moral que ganarían los partidos de aprobarla supera por mucho cualquier estándar económico.

Hoy la situación de emergencia sanitaria ha provocado que la propuesta vuelva adquirir un carácter de urgencia todavía mayor a la que tiene en una situación de normalidad.

Las diputadas y diputados de MORENA de nueva cuenta promovieron el día de ayer la iniciativa. Igualmente lo han hecho diputados del bloque obradorista en lo particular. El planteamiento es el mismo: reducir a la mitad el presupuesto público que se destina a los partidos políticos a nivel federal con un agregado fundamental: la propuesta incluye un artículo transitorio que dispone que los recursos que se liberen por la aplicación del recorte deberán destinarse a los gastos en salud y a los programas de recuperación económica frente a la emergencia por el COVID-19.

Cabe recordar que las comisiones legislativas siguen operando y pronto podría tenerse un dictamen para llevarlo al Pleno. Toca a los partidos y sus grupos parlamentarios en el Congreso dejar de darle vueltas. La autoridad moral que ganarían es invaluable y el ejemplo de solidaridad frente a la emergencia sería tan extraordinario como lo es el nivel de la situación que enfrentamos.

No cabe duda: tendrán una segunda oportunidad. Esperemos que quienes la desperdiciaron la primera vez no repitan el error. 

 

Euripides Flores. Es colaborador del Grupo Parlamentario de MORENA en la Diputación Federal. Abogado por la Escuela Libre de Derecho de Puebla, con Maestría en Derecho Administrativo por la Universidad Panamericana. Obradorista convencido. 

Twitter:@euripidesf 

    

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