¿En provecho de quiénes han gobernado los presidentes mexicanos contemporáneos? ¿En provecho de un grupo minoritario de la población o de una mayoría? ¿En provecho de unos pocos ricos o de muchísimos pobres?
George Politzer, uno de los filósofos marxistas más importantes del siglo XX, explicaba a sus alumnos de la Universidad Obrera de París, “…la máquina económica, que a veces se descompone pero que se quiere reparar para conservarla. Se busca que esta máquina económica pueda continuar distribuyendo, como un aparato automático, a unos dividendos y a otros la miseria”.
¿No creen que es éste el caso de México? Un país que ha sido gobernado por una clase política que ha consentido a un sistema económico que –como decía Politzer– a veces llegó a descomponerse pero se reparó para conservarlo. Y se reparaba siempre con la fórmula necesaria para seguir otorgando a unos pocos dividendos y a otros muchos, miseria.
Hay un ejemplo muy claro sobre la fórmula de la que escribo. En diciembre de 1994, la crisis financiera internacional la fuga de capitales y la devaluación del peso, hicieron caer la economía mexicana 6.2%. La primera decisión que tomó el presidente Ernesto Zedillo fue rescatar a empresarios y banqueros con recursos públicos a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA).
El FOBAPROA compró a los bancos todo tipo de chatarra financiera, es decir: créditos que nunca se recuperarían, y el costo fiscal fue letal para el país. También les resolvieron la situación económica a grandes empresarios y banqueros que sí tenían la solvencia para pagar sus deudas pero prefirieron transferirla al FOBAPROA.
¿Qué resultó de esto? Para quienes fueron beneficiarios (unos pocos) del fondo, probablemente hicieron el mejor negocio de su vida. Para el gobierno de México, una deuda heredada de 2 billones que se estima terminar de pagar en 2070. El contribuyente mexicano (38.5 millones de asalariados), cubrirá con sus impuestos esa deuda.
Como pudieron interpretar la clase política gobernaba para unos cuantos y eran éstos los que se llevaban los dividendos. ¿Quiénes se llevaban la peor parte en estas reparaciones de la maquina económica? El resto de la población, los simples mortales pero sobre todo aquel 50% de personas en estado de pobreza y pobreza extrema.
Nota: El gobierno de México destina 50 mil millones de pesos anuales al pago de intereses por esa deuda, dinero que podría invertirse en programas sociales que ayuden a quienes más lo necesitan.
Es comprensible –y a la vez muy mezquino– que la oposición esté molesta con el presidente Andrés Manuel por el plan de reactivación económica que hará frente al Coronavirus. Se está actuando totalmente a la inversa: la nueva fórmula enfoca el rescate en los olvidados, los marginados, los pobres a los que siempre se les ha hecho menos. Ahora quienes recibirán los dividendos serán la mayoría, y quienes recibirán la miseria –aunque sea moral– será la minoría.


