Ciudad de México a 19 febrero, 2026, 3: 43 hora del centro.
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¿Tomar deuda pública o impulsar una reforma fiscal progresiva?

Ante la crisis sanitaria y económica mundial del COVID19, como bien menciona el periodista Álvaro Delgado, es preciso tener una referencia sobre sus efectos en la sociedad, la economía y la actuación del Gobierno del Presidente Andrés Manuel, cuyo único referente en México es la de la pandemia H1N1 con Calderón Hinojosa en 2009, "cuando murieron 1316 personas y la economía se desplomó -6.5% del PIB con el consecuente aumento en desempleo y pobreza".

 

Si tomamos en cuenta los privilegios en el antiguo régimen oligárquico, encontramos privilegios fiscales para el 0.1% de la población; privatizaciones a ultranza (concentración del ingreso); desregulaciones financieras (Fobaproa) y la captura de la Conasami (contención salarial por debajo de la inflación para los trabajadores) todo lo anterior resultado de la corrupción inherente al neoliberalismo, comprenderemos por qué es prioridad para el Presidente Andrés Manuel combatir la corrupción ya que no ha habido nada más funesto (nada más dañino) para el país que la corrupción de sus anteriores gobernantes.

 

Además hay que recalcar que Carlos Salinas y los subsiguientes y fracasados gobiernos neoliberales no regularon una economía con competencia (por el contrario, desregularon y concentraron el poder y el ingreso en unas cuantas manos), y tampoco promovieron el desarrollo (solidaridad y compañía fueron una farsa) y desde luego que ellos sí que desindustrializaron el país (recordar a Serra Puche).

 

Por ello no será nada fácil completar con éxito el cambio de régimen ya que apenas se van solidificando los cimientos. Llevará tiempo. ¿Cómo se pueden pedir resultados extraordinarios en menos de 1 año y medio de nuevo gobierno y nuevo régimen progresista y democrático? Venimos de un estancamiento económico crónico y de un subdesarrollo imperante de más de 36 años consecutivos.

 

No obstante de lo mencionado hay avances importantes que se empiezan a lograr cristalizar. Por ejemplo, sumado a la solidez de nuestras finanzas públicas, el gobierno del Presidente AMLO envió este año una iniciativa de ley al Congreso (con una mayoría progresista que la aprobó) para elevar a rango constitucional los programas sociales universales (educación, salud y protección social a grupos vulnerables) con un presupuesto anual incluido (inversión social), así que básicamente han blindado estos programas ante la corrupta derecha prianista y se ha avanzado hacia la construcción de un auténtico Estado de Bienestar.

 

Aún así algunos desigualdólogos no están tomando en cuenta ese blindaje constitucional a los programas sociales universales (en cobertura y calidad) ni tampoco la prohibición constitucional de las anteriores y oprobiosas condonaciones fiscales a las grandes corporaciones empresariales. Y eso es vital de analizar porqué es sumado a los históricos aumentos anuales al salario mínimo sobre la inflación proyectada, el inicio de una política salarial mas justa y también de una política fiscal progresiva y de redistribución equitativa y productiva del ingreso.

 

Así que si alguien se pregunta: ¿En dónde está el Presidente AMLO en medio de esta crisis mundial por el Covid_19? Está justo donde debe estar, trabajando, desquitando su salario que vía ley de remuneraciones se ajustó a la baja (y junto con él el de todos los altos funcionarios públicos que antes ganaban más del triple con suntuosos lujos incluidos con cargo al erario público). AMLO está impulsando la transformación de México.

 

 

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