Este jueves 30 de abril se instala la Comisión Permanente del Congreso de la Unión en un contexto inédito: la emergencia sanitaria por el COVID-19. Sin embargo existen asuntos muy importantes que se deben atender en lo inmediato.
Las actividades legislativas se reconocieron como esenciales en el Acuerdo de la Secretaría de Salud por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-Cov2, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de marzo de 2020, por lo que válidamente se puede sesionar como ya lo hizo el Senado en este periodo.
Se deben cumplir con ciertas medidas que establece el propio acuerdo: no se pueden congregar más de 50 personas; deben lavarse las manos constantemente; al estornudar o toser, las personas deberán aplicar la etiqueta respiratoria (cubriendo nariz y boca con un pañuelo desechable o con el ante brazo); no saludar de beso, de mano o abrazo (saludo a distancia); y todas las demás medidas de sana distancia vigentes.
La medida más complicada a la que se enfrenta el Congreso en sus sesiones es la de impedir la congregación en un solo espacio de más de 50 personas. En lo que toca a la Comisión Permanente será un poco más sencillo debido a que los integrantes de esta instancia son 37, sin embrago hay que considerar al personal de los servicios parlamentarios que hacen posible el desarrollo de las sesiones y también al staff de los propios legisladores.
La verdadera dificultad estará en las sesiones de Pleno de las Cámaras sobre todo en la de las diputadas y diputados que hasta ahora no ha sesionado en el periodo de la emergencia sanitaria. Se trata de 500 legisladores en un salón de plenos que aunque espacioso no permite guardar la sana distancia.
Adicionalmente hay que considerar que de las y los 500 legisladores en la Cámara Baja, 110 son personas mayores de sesenta años. Distribuidas en los grupos parlamentarios de la siguiente manera: MORENA 67; PAN 7; PRI 16; PT 13; MC 3; PES 3; y PRD 1.
El tema cobra relevancia por los temas que se prevén deban atenderse por el Congreso en estos días, por señalar algunos: la declaratoria de aprobación de la reforma al artículo 4º constitucional en materia de Estado de Bienestar; la ratificación del licenciado Horacio Duarte como administrador general de Aduanas –asuntos que puede desahogar la Comisión Permanente–; pero sobre todo la iniciativa presidencial de reforma a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en materia de reorientación del gasto en caso de emergencias económicas.
Esta reforma es fundamental para que el Gobierno de México tenga certeza en el ejercicio del gasto en medio de la emergencia que vivimos. Por ese motivo se prevé que la Comisión de Presupuesto de la Cámara de diputados, ahora presidida por el contador y auditor Erasmo González Robledo, emita un dictamen esta misma semana y que la Comisión Permanente el mismo día de su instalación convoque al Congreso a un periodo extraordinario para aprobar el dictamen en la siguiente semana.
En todo caso seremos testigos de sesiones verdaderamente sui géneris, como mucho de lo que se ha vivido en este periodo de pandemia.




