Durante esta pandemia hemos enfrentado muchos retos. Pero uno de los más importantes sin duda es la salud mental. El hecho de estar en una situación alarmante donde además la mayor recomendación es no salir, no es sencillo. He de confesar que me ha costado trabajo incluso continuar escribiendo por los estragos que la cuarentena ha tenido en mi persona.
La Organización Mundial de la Salud define a la salud mental como un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad.
Pero frente al tema de una pandemia y la cuarentena que ésta implica, qué tan sencillo es hacer frente a ese estrés que en realidad no es “normal”, o por lo menos no solía ser cotidiano: nada sencillo.
Es normal que durante este periodo una gran parte de la población experimente sentimientos y pensamientos de miedo, frustración, enojo, aburrimiento, tristeza y ansiedad; pero no toda la población cuenta con las herramientas o el entorno propicio para manejarlas.
Miedo a contagiarnos, frustración por no poder salir, enojo porque otras personas no toman las medidas sanitarias necesarias, aburrimiento de estar en casa, tristeza por no poder ver a nuestros seres queridos, ansiedad generalizada.
La importancia de la salud mental no consiste únicamente en la ausencia de trastornos mentales, sino en tener condiciones económicas, culturales, sociales y políticas que permitan el bienestar de una persona; la situación actual de nuestro planeta es una alerta a poner atención en los aspectos que hemos descuidado durante décadas.
El 14.3% de la población mexicana padece trastorno de ansiedad generalizada del cual al 50% se les presenta antes de los 25 años… ¿Existen herramientas para enfrentarlo? Sí.
En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones, se estima que una de cada seis personas padecerá un problema de salud mental que podría requerir atención médica especializada, es decir una sexta parte de nuestra población.
Es momento de focalizarnos en una salud integral que busque que nuestro estado emocional sea parte de la funcionalidad de nuestras personas, de estar alertas y de buscar las herramientas necesarias para poder afrontar estos conflictos como es debido.
Algunas de las recomendaciones que hay en diversas guías para ayudar a controlar la ansiedad durante la cuarentena son:
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Mantener una rutina, ayuda calendarizar nuestros días: horario de levantarse, horarios de comida, horarios dedicados al trabajo o a cursos en línea, etc.
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Es importante quitarnos la pijama y además es recomendación sanitaria bañarnos.
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Explotar los medios digitales que hoy en día tenemos al alcance sobretodo para ponernos en contacto con nuestros seres queridos.
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Realizar alguna rutina de ejercicio. No tenemos que convertirnos en la siguiente Barbara de Regil pero podemos buscar en línea alguna rutina que nos ayude a mantenernos activas.
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Alimentarse sanamente y mantenerse hidratado.
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Consultar las fuentes de noticias fidedignas. Evitemos el pánico con las noticias falsas, propongámonos tener una fuente de información confiable en horarios definidos, por ejemplo: la conferencia vespertina de la Secretaria de Salud.
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Buscar ayuda adicional en caso de ser necesario. Existen grupos de profesionales que están presentes para apoyar durante esta temporada.
Ya casi estamos de vuelta, lo que sucede ahora es una situación temporal y unificando acciones lograremos salir adelante, tengamos eso en mente. Permitámonos estar tristes pero también permitámonos buscar las herramientas para enfrentarlo.


