Hay muchas frases populares entre personas de pensamiento conservador que muchas veces justifican su pensar. Rescato aquella que escupe ‘regala un pescado a un hombre y lo alimentarás por un día, enséñale a pescar y lo alimentarás toda la vida’; sin contextualizar que aunque no pudieron privatizar el río debes de pagar una renta por su uso al dueño de las orillas y que nada más en Compartamos Banco te autorizaron el crédito para comprar la caña, pero que no alcanza para alquilar el espacio más cercano de la presa.
También existe otro relato que recuerdo hasta convirtieron en comercial televisivo con toque clasista aludiendo a que México es un país donde un médico o un abogado estaba destinado a ser taxista. Y aunque quizá abogados sobran, la realidad es que en nuestro país existe un déficit de 123 mil médicos generales; 76 mil médicos especialistas y 300 mil licenciados en enfermería. Algunas plumas andan divulgando que el Gobierno de México no se preparó para esta epidemia, desde la ridiculez de pensar que algún país podría hacerlo, tergiversando recortes presupuestales como si fuera posible graduar a toda una generación en pocos meses o terminar las 306 obras hospitalarias inconclusas que abandonaron las anteriores administraciones.
El domingo por la tarde el Presidente de México difundió en sus redes el texto ‘Algunas lecciones de la pandemia COVID-19’ puntualizando en su primera cuartilla que la consigna del periodo neoliberal era privatizar la educación dejando sin presupuesto a las universidades públicas que optaron por rechazar a las y los jóvenes con el pretexto de no pasar el examen de admisión. Es una lástima observar cómo esto incluso genera clasismo en la juventud a través de un sentido de pertenencia absurdo con las instituciones educativas de mayor prestigio, por ignorar el modelo económico que dejó fuera a millones de la educación superior, acentuando que origen es destino. Por poner un ejemplo rápido, durante los últimos 40 años en las ciudades más grandes del país, por más diminuta que sea una cuota o colegiatura, ¿cuántas instituciones educativas privadas surgieron? ¿La capacidad de las instituciones educativas públicas creció proporcionalmente con el aumento de población? ¿O sólo desviaron recursos públicos con remodelaciones y nuevos campus inaccesibles?
Así como la salud y la educación, el modelo económico impuesto también precarizó otros derechos básicos y universales como el trabajo, la vivienda y la alimentación. Los voceros de ese modelo como proyecto político han propuesto sus remedios para esta crisis económica transitoria “supuestamente orientados a revertir la crisis, pero que en los hechos provocan nuevos ciclos de concentración de riqueza, nuevas espirales de corrupción, un agravamiento de los fenómenos de desigualdad, desintegración social, migración y miseria”, recalcó el Presidente.
Existe otro dicho quizá el que más detesto y muy utilizado en el coaching empresarial: colocan tres cubetas con cangrejos, por lo general enunciando dos cubetas con cangrejos de países potencias con fenómenos sociales que no comprenden y una cubeta con cangrejos mexicanos, de esta última los cangrejos no logran escapar porque no aceptarían el éxito de uno solo, de las otras dos los cangrejos muy emancipados logran liberarse de la cubeta opresora. Sin embargo en este momento la cubeta no tiene nacionalidad sino que enmarca cualquier proyecto contrario al beneficio popular y en ella se encuentra la Humanidad, planteándose “nuevas formas de convivencia política, económica y social, haciendo a un lado, en definitiva, el enfoque mercantilista, individualista y de poca solidaridad que ha sido predominantemente en las últimas cuatro décadas”.
Esta crisis del modelo neoliberal otorgará la oportunidad para una mayor y legítima intervención del Estado en el cumplimiento de su responsabilidad social. Aprovechar esa oportunidad es responsabilidad de todas y todos los que optamos por un nuevo proyecto de nación.




