El agua es el elemento clave para la existencia de cualquier tipo de vida pero cuando la calidad del agua es alterada puede dejar de ser el flujo de vida que es para transformarse en una serie de manifestaciones que perturban y agravian a todo el equilibrio natural donde los humanos somos parte.
Los pueblos o comunidades indígenas desde sus inicios en la historia conciben al agua como un ser vivo, con el cual hablan, le expresan afecto y mantienen una conexión espiritual como parte integral de su cultura y cosmovisión. Con el paso del tiempo se fue modificando la manera de concebir al agua sustituyendo su uso como un simple objeto de mercado como lo es en nuestros días, pero eso ya está comenzando a cambiar.
Durante varios años atrás el agua se ha ido explotando de manera exorbitante con abusos de poder, actos contrarios a la ley y una visión antropocéntrica sobre la vida ocasionando un desgaste en cantidad y calidad de los cuerpos de agua, alterando así su equilibrio natural y colapsando el servicio de agua potable y saneamiento para los sectores más vulnerables, violentando sus derechos humanos de agua, medio ambiente sano, salud, desarrollo y alimentación. Pero ¿a qué me referí en el párrafo anterior sobre que “esto ya está comenzando a cambiar”? Como lo mencioné, el agua ha sido un objeto de mercado, las decisiones que se tomaban sobre ella no se consultaban por medio de las comunidades aledañas a los cuerpos de agua que iban a ser afectados o saqueados, dejándoles en un estado de indefensión al privarles el derecho a la consulta, transparencia e información. Ahora con la Cuarta Transformación de México se le está apostando a ser un país con más transparencia y participación en la toma de decisiones, situación que no había sido vista en gobiernos antecesores. Un ejemplo de ello fue frenar la construcción de la planta cervecera estadounidense “Constellation Brands” por medio de una consulta ciudadana que convocó nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador. El 73.59%, que representaba más de 27 mil personas, estuvieron en desacuerdo en seguir con la construcción de la planta ya que ocasionaría problemas en la calidad del agua así como en el suministro de agua en sus ciudades y zonas rurales. Cabe resaltar que se les pagará una indemnización a la empresa por los daños causados y la misma empresa decidió ir por la vía pacífica de conciliación para resolver el asunto. Con esta decisión del pueblo y para el pueblo la derecha golpista atacó argumentando que fue una mala decisión que afectaría al país: como siempre la ideología de la derecha que antepone intereses de unos cuantos frente a los intereses de toda una colectividad.
La disputa por agua ya no tiene que ser: ¿es un producto de mercado o una fuente de vida? Esa disputa tiene que inclinarse a dar apertura a diferentes alternativas para la gestión del agua como la captación de agua pluvial para reuso, la detención de fugas (mismas que constituyen una pérdida diaria de miles de litros de agua) y trabajar por transformar la visión antropocéntrica de la vida hacía una visión de biocentrismo que contribuya a tener una valorización por el agua. Estamos conectados en un mismo sistema de vida, cada uno de nosotros junto con las especies bióticas y abióticas formamos el tejido y la estructura de la existencia propia. Es momento de que en nuestros valores, costumbres y normatividades sea imprescindible el cuidado y la protección del elemento más vital que nos posee: el agua.


