Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 14: 08 hora del centro.
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Hacia un nuevo sistema alimentario

Hacia un nuevo sistema aliment

En los próximos días o semanas según sea la región del país comenzaremos a transitar gradualmente de la Jornada Nacional de Sana Distancia hacia lo que se ha llamado una “Nueva normalidad”, la cual será la realidad bajo la que tendrá que vivir el planeta entero hasta que la comunidad científica no produzca y distribuya una vacuna o tratamiento para el COVID-19.

 

Esta nueva normalidad no consistirá solamente en lo que parecería evidente: medidas de higiene estrictas, aforos regulados y el mayor distanciamiento posible entre los humanos en su interactuar diario. También implicará necesariamente un nuevo camino en nuestra forma de alimentarnos y la transición hacia un nuevo sistema alimentario. Esto puede ser un paso muy valioso para un país en donde padecimientos como la diabetes, obesidad, hipertensión y enfermedades del corazón han alcanzado niveles alarmantes. 

 

Si bien lo recomendable para una dieta saludable es cocinar nuestros propios alimentos en casa y el confinamiento se ha presentado como una oportunidad para llevarlo a cabo, esto no necesariamente se ha traducido en mejores elecciones nutricionales.

 

Según una encuesta realizada en Estados Unidos la mitad de la gente consultada reconoció que se encuentra cocinando más que antes de la pandemia. Sin embargo también se ha demostrado un aumento en la compra de alimentos procesados pues se conservan por más tiempo pero contienen altos niveles de  azúcar, grasa y sal. Además se observa una reducción en el consumo de frutas o verduras entre las familias de escasos recursos lo cual plantea la tan importante interrogante sobre la relación entre nutrición y desigualdad.

 

En América Latina, una de las regiones más desiguales del planeta esto no ha sido diferente. Por ejemplo en Argentina aumentó el consumo de golosinas, embutidos, aperitivos y bebidas azucaradas y alcohólicas. Según señala Soledad Barruti (autora de “Mala Leche”, gran investigación sobre los alimentos ultraprocesados): “Parece que, en el imaginario colectivo, los productos procesados y ultraprocesados —diseñados en laboratorios y fabricados en establecimientos de última tecnología— resultan hoy más “sanitizados” que los tomates, las manzanas o las nueces de las huertas. Es, por supuesto, una equivocación”.

 

Por lo mismo la crisis del Covid 19 nos abre la oportunidad de replantear un sistema alimentario global en donde se tome en cuenta desde los métodos de  producción y una distribución mucho más equitativa de los recursos para tener al alcance comida saludable, hasta nuestra relación como consumidores con los productos que se ofrecen. ¿Qué se me está vendiendo en realidad? El etiquetado claro que entra en vigor en octubre es un paso grande en la dirección que debemos seguir hacia la nueva normalidad saludable y equitativa.

 

Nos toca, pues, en tiempos de falta de certezas comenzar a buscarlas en comunidad y para el bienestar de todo el pueblo. Caminar hacia un México en el que el pueblo acceda a una alimentación más saludable y nutritiva. Hacia allá vamos en la búsqueda de la soberanía alimentaria. Estos ya no son los tiempos en los que las medidas sanitarias las deciden los grandes cabilderos de la industria de alimentos y bebidas. Contamos con una autoridad firmemente decidida en asegurar la sana nutrición de la ciudadanía y esto, a futuro, resultará en cambios drásticos en favor de la salud del pueblo.

 

 

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