Por: Emiliano Morales
Una mirada irónica de los acontecimientos políticos en un país que lleva años en el olvido de sus gobernantes. Un lugar dispuesto a redefinir su significado, a olvidar los tiempos oscuros y a marcar la ruta de unos más justos. A cerrar heridas históricas y a caminar a paso digno; a un ritmo en donde nadie se quede atrás.
“México y su eterno lastre; la corrupción de los poderosos”
En las páginas de un empolvado libro, cuenta la historia que vivió un pequeño grupúsculo de políticos que ostentaban y aspiraban a tener una vida de monarcas. Sus “vasallos” vivían en un país golpeado por la violencia, el narcotráfico, la corrupción y la pobreza. La tranza con los señores del dinero era parte de la cotidianidad de ese grupo. Un día las cosas cambiaron y los papeles se invirtieron; los de abajo comenzaron a gobernar y los poderosos comenzaron a temblar.
Emilio Lozoya, ex director de Pemex, enfrenta a la justicia mexicana acusado de haber recibido sobornos millonarios por parte de la constructora Odebrecht a cambio de jugosos contratos de obra pública. Así mismo, es investigado por la compra irregular de una planta de fertilizantes en pésimas condiciones que se calcula ha dejado un daño patrimonial que alcanza los 150 millones de dólares.
Todo ello se vincula a una compleja red de sobornos y al posible financiamiento de la campaña presidencial de Peña Nieto en el año 2012.
Emilio “L” ha decidido trabajar como testigo con las autoridades mexicanas para dar información que facilite la imputación de altos ex funcionarios de la administración anterior. Entre las principales filtraciones a la prensa se habla de un modus operandi que permitió el soborno a varios legisladores para aprobar un paquete de reformas constitucionales, mismas que permitieron la partición de la iniciativa privada en el multimillonario negocio petrolero.
Con la audiencia del ex director de Pemex se da inicio a una etapa nunca antes vista en la vida pública de México, pues se dejaría en evidencia el tráfico de influencias, los sobornos y los actos de corrupción a la hora de ganar votos, legislar y hacer política. Los actores principales en estas tramas internacionales no son los ciudadanos, son los trajes Ermenegildo Zegna, los relojes Rolex y los maletines de cuero repletos de billetes. Todos los implicados en esta trama están obligados a declarar y, en caso de ser encontrados culpables, a enfrentar a los más altos tribunales de impartición de justicia.
En el mundo del siglo XIX no hay cabida para aquellos que ocuparon la tranza para hacerse del poder político. Es necesario castigar de manera ejemplar los grandes actos de corrupción. En un país corroído por la desigualdad y la pobreza es indignante saber que un grupúsculo de sinvergüenzas se valió de todas las artimañas para enriquecer y favorecer a unos cuantos.
La casa editorial de aquel libro recibió varias cartas, la pregunta principal de los lectores: ¿Veremos a un expresidente tras las rejas?
@Emiliano_VJR
Politólogo por la UNAM, asesor en políticas públicas, estrategias de campaña y comunicación política, ex asesor parlamentario en el Senado de la Republica actual legislatura. Durante dos años desempeñó el cargo de Enlace de Instituciones Educativas en el Instituto de la Juventud de la Ciudad de México.


