El lucro político de la tragedia

Hoy se cumplen 5 meses desde que la Organización Mundial de Salud declaró la epidemia Covid-19 como pandemia. Desde el comienzo de la emergencia sanitaria se viven momentos complejos a nivel internacional; gobiernos de todo el mundo tomaron diversas medidas para enfrentar la nueva enfermedad. En México se hizo lo propio: 

•    Distanciamiento social
•    Uso de cubrebocas y gel anti-bacterial
•    Lavado constante de manos
•    Cierre de espacios públicos 
•    Suspensión de actividades económicas no esenciales

Al paso de los meses ha quedado demostrado que transitamos la mayor crisis de nuestro tiempo y también que ningún país estaba completamente preparado para una enfermedad sin cura. 

Claro está que las consecuencias sanitarias, sociales y económicas han sido más graves en unos lugares que en otros. Pero en todo caso, que algunas naciones hayan sufrido menos la pandemia obedece al régimen democrático que construyeron hace décadas. 

En México, el gigantesco reto de salud pública, en lugar de ser una oportunidad de unión y voluntad política para construir un país más soberano, más democrático, con bienestar social y con menor desigualdad, significó el momento oportuno para golpeteo político de gobernadores contra el Presidente con más apoyo popular.

La estrategia implementada por el Gobierno de la República desde el inicio encontró gobernadores que, en lugar de sumar, lucraron con la desgracia:

•    Surgió un grupo de amigos gobernadores que pedía revisar el pacto fiscal para tener más dinero, pero no siguieron el ejemplo de la austeridad republicana ni revisaron sus excesos. 
•    Luego pidieron más pruebas en lugar de seguir la estrategia federal y aplicarlas a quien tuviera síntomas. 
•    Después pidieron respeto al federalismo para que cada gobernador tomara sus decisiones, se respetó siempre la facultad y cuando el problema se les salió de las manos culparon al Gobierno Federal por tanta muerte sin reconocer el México enfermo, mal alimentado, sin hospitales… un país económica y socialmente desigual que crearon y consolidaron durante sexenios sus propios partidos. 
•    Pero no solo culpan, crucifican pidiendo la renuncia del Dr. López Gatell, aun cuando cuenta con el 60% de aceptación ciudadana.

No se vale. El lucro político de la tragedia es politiquería oportunista. Al respecto, dos mensajes puntuales a esos gobernadores de oposición:

Primero. Por favor, gobernadores, dejen de ver a las personas fallecidas por coronavirus como munición política para el combate electoral contra el tabasqueño que con trabajo, legitimidad y honestidad casi desaparece sus partidos el 1 de julio de 2018. Entiendo que tener un encargo de elección popular puede a veces confundir y hacer pensar que lo que uno hace o dice representa la mayoría o la totalidad, pero esto no es necesariamente cierto. No se hagan bolas. Que 9 gobernadores pidan la renuncia de Gatell significa solo eso: 9 personas pidiendo una renuncia, no 9 estados o toda la población de 9 entidades como algunos medios alineados han presentado la noticia. 

Segundo. A mí me gusta la idea del Federalismo, es una forma de administración y organización política que favorece y fortalece la soberanía de las entidades, vigoriza el pacto de unión federal, de verdad me agrada. Sin embargo, lamento que la Alianza Federalista de gobernadores del PRI y PAN no sea eso. Es politiquería de golpeteo puro contra un movimiento que busca transformar al país desde la raíz. 

Concluyo afirmando que la Transformación llegará pronto a varias entidades a pesar de las resistencias de sus ahora gobernadores porque como decía Salvador Allende: los procesos sociales no se detienen.  

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