Lucha frontal contra la corrupción

Uno de los compromisos de campaña más importantes del programa de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador fue la lucha frontal contra la corrupción y la separación del poder político y el económico, amalgama funesta que causó mucho daño a la vida pública del país. La delimitación de ambas esferas será fundamental para la construcción de un proceso democrático y de transformación de México para las próximas décadas.

En el periodo neoliberal se amasaron grandes fortunas trasladando los bienes públicos a las arcas de unos cuantos; se modificaron las leyes para poder facilitar el saqueo con la participación de funcionarios e integrantes del Estado mexicano a través de mecanismos caracterizados por la corrupción política. De la noche a la mañana surgieron nuevos millonarios y se empobreció más al Pueblo.

El gobierno federal se convirtió poco a poco en un reducido comité al servicio de los integrantes del poder económico y se desmantelaron las instituciones que garantizaban el equilibrio democrático. Con el paso del tiempo se fue conformando una mafia que logró controlar ambas Cámaras del Congreso de la Unión, los diversos tribunales del Poder Judicial y los gobiernos locales de las entidades federativas. 

Se rompió el lindero que separaba y diferenciaba a la autoridad de la delincuencia de cuello blanco, y se fortaleció un grupo que impulsó el saqueo a través de las privatizaciones de las empresas paraestatales y del debilitamiento del sector energético para favorecer a los intereses privados –nacionales y extranjeros. Incluso se modificó el artículo 27 constitucional para facilitar las ganancias privadas sobre el interés general de la nación.

Poco a poco se fueron entregando las minas, las plataformas petroleras, los gasoductos estratégicos, los puentes y las carreteras, las líneas férreas, los sistemas de telecomunicación y grandes extensiones de tierra para el cultivo. El Estado neoliberal se dedicó a trabajar para los intereses privados y desmanteló las políticas de bienestar social.

Con el cambio de régimen impulsado por el pueblo de México en las elecciones presidenciales el primero de julio de 2018 se mandató al Presidente a desmantelar a la mafia que se había apoderado de todas las instituciones y poderes del Estado. Se mandató impulsar una Transformación profunda de la vida pública del país y a separar los intereses que conforman el poder político de los intereses característicos del económico. El cáncer de la corrupción está siendo combatido de manera decidida por el nuevo gobierno y se pretende castigar los delitos que posibilitaron el saqueo auspiciado desde las instituciones del antiguo régimen.

A un año y medio de la hazaña histórica que impulsó el pueblo de México existen diversas investigaciones judiciales sobre presuntos actos de corrupción que involucran al ex director de Pemex y a una red de empresarios y de ex funcionarios que desmantelaron los bienes generales para favorecer intereses particulares y enriquecerse a través de sobornos.

Dichas investigaciones develan una operación orquestada desde las altas esferas del poder político de los anteriores sexenios en contubernio con intereses privados nacionales y extranjeros. En la medida en que avancen las indagatorias conoceremos los nombres de los políticos y ex servidores públicos que trabajaron para particulares en detrimento de los intereses de la nación.

Será fundamental conocer toda la verdad para poder sanear la vida pública del país, castigar a los responsables de estas operaciones ilícitas y exhibir a los políticos corruptos para dejar un procedente y que nunca más se dañen los intereses del Pueblo de México. El combate frontal a la corrupción ayudará a fortalecer los mecanismos para impulsar el desarrollo nacional y transparentar las acciones desde el servicio público.

La Cuarta Transformación de la vida pública de México se afianzará en la medida en que se castigue de manera ejemplar a quienes cometieron actos de corrupción y servirá de ejemplo para que las próximas generaciones impidan que regrese una mafia al servicio de unos cuantos. El fortalecimiento del estado de derecho y la separación del poder político del económico serán la base para la construcción de un nuevo Estado que garantice el bienestar general de la población y el desarrollo del país para las próximas décadas.
 

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