Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 7: 40 hora del centro.
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La diplomacia que pide la oposición

Cuando Biden fue declarado presidente electo por los medios de comunicación en EE. UU., la oposición inundó las redes sociales de fotos suyas, de falsos paralelismos entre López Obrador y Trump y hasta llamados abiertos al intervencionismo yanqui. Pero lo que más sobresalió fueron las exigencias de la oposición para que el Presidente mexicano felicitara al virtual ganador estadounidense. Entre todo este ruido –y franca pereza analítica– hay varias cuestiones importantes en las que se necesita ahondar. 

Primero. Si bien la probabilidad de que el resultado de las elecciones se voltee –ya sea en un reconteo de votos o en los tribunales– es prácticamente nula, parece ser que el presidente Donald Trump agotará todas las instancias legales y mediáticas antes de conceder. En este sentido, más allá de los medios de comunicación, no hay instituciones que hayan avalado los resultados aún. Esto de ninguna manera significa que México esté reforzando la teoría de Trump del fraude electoral, sino que está respetando los procesos institucionales del país vecino y está siendo cauteloso de las relaciones diplomáticas que aún tiene que mantener con Trump por casi tres meses. 

Segundo. A diferencia de lo que ha dicho la oposición, el presidente López Obrador en ningún momento se ha negado a reconocer a Biden. Simplemente ha dicho que México tiene una estricta política de no intervención y que esperaremos a que los resultados sean oficiales. Esto sucederá una vez que el colegio electoral vote el 14 diciembre y los certificados de voto lleguen al Senado el 23 de diciembre. Lo anterior no significa que no se esté haciendo trabajo diplomático, de hecho, muy probablemente la Cancillería ya esté entablando conversaciones con el equipo de transición de Biden. Simplemente, como muchas cuestiones de la política exterior, no todo se puede hacer público, ni mucho menos se pueden tomar decisiones políticas de esta envergadura por presiones de un grupo de tuiteros sin ninguna experiencia diplomática.

Tercero. México no se puede meter con Sansón a las patadas. Faltan casi 3 meses para que Biden tome posesión el 20 de enero del año entrante. Más de 70 días en los cuales el gobierno mexicano tiene que trabajar con la administración de Trump y en el que estamos sujetos a un arranque de ira de un presidente que ha mostrado lanzar amenazas comerciales para satisfacer sus necesidades políticas coyunturales. Esto nos lleva a preguntarnos una cuestión muy básica: ¿qué sucedería si Trump nos impone aranceles justo cuando el mundo se encamina a enfrentar un rebrote de Covid-19? La oposición está encasillada en que muchos países como Canadá, Francia o Israel ya felicitaron a Biden, ignorando que México tiene una realidad geopolítica radicalmente distinta a los países que mencionan. Señalan que Cuba también ha reconocido a Biden, obviando que Cuba ya no tiene mucho qué perder con Trump enojado; México, sí. 

Por último, ante la nueva ola de premoniciones de la oposición sobre el fracaso diplomático del gobierno mexicano con la llegada del gobierno de Biden, sólo recordemos que decían exactamente lo mismo hace dos años con respecto a su relación con Trump. Claramente les falló. El trabajo diplomático que ha hecho el actual gobierno ha sido impecable y así seguirá siéndolo con la presidencia de Biden. Es entonces claro que los periodistas y analistas de la oposición no están haciendo análisis sino política. O que su análisis diplomático es tan limitado que no tendríamos por qué estarlos escuchando. 
 

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