Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 7: 33 hora del centro.
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Nuevos temas en la agenda bilateral

A reserva de que las instituciones estadounidenses ratifiquen el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones de la semana pasada, el cambio del partido gobernante en la primera economía mundial y principal socio comercial tendría algunos efectos importantes en la agenda de la relación bilateral. Se anticipa que al menos tres temas podrían incorporarse a las prioridades de Biden con respecto a México: medioambiental, energético y laboral.

En materia medioambiental, la cual ha sido desdeñada por la administración del Presidente Donald Trump, el presidente electo declaró que Estados Unidos volverá al Acuerdo de París contra el cambio climático como parte de sus primeras acciones de gobierno. Durante la campaña manifestó que sus objetivos son llegar a la generación de energía eléctrica 100% libre de emisiones en 2035 y tener emisiones netas cero en 2050; además dijo que buscará el liderazgo internacional para asegurarse de que otros países reduzcan sus emisiones de carbono. 

Aunque para la implementación de diversas acciones enfrentarán el contrapeso republicano en el Senado, hay medidas que Biden podría impulsar desde el Ejecutivo. Algunas de estas políticas están directamente relacionadas con el apoyo a la extracción de combustibles fósiles y el debilitamiento de las normas que limitan las emisiones contaminantes de los automóviles promovidas por la actual administración. También cortaría los subsidios a la industria petrolera. En este sentido, tanto la agenda medioambiental como energética del Presidente electo están estrechamente relacionadas. Esto representaría mayores exigencias o al menos un cambio en la visión para el gobierno mexicano, toda vez que parecía haber un alineamiento con la visión del Presidente Trump.

En temas laborales, el punto clave para México será el cumplimiento de la reforma en materia de justicia laboral, democracia sindical y negociación colectiva promulgada en mayo de 2019. Debe recordarse que durante el proceso de negociación del T-MEC hubo una fuerte resistencia por parte de los demócratas en el Congreso estadounidense para la aprobación del tratado. Liderados por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, condicionaron su voto a cambio de que en México se establecieran especificaciones puntuales para la implementación de la reforma laboral (entre ellas, la asignación de presupuesto suficiente). Sólo así le fue posible al Presidente Trump cumplir con su promesa de renegociación del TLCAN.

Entre líneas, los demócratas consideran que mantener los bajos costos de la mano de obra en México es un factor que propicia una competencia inequitativa entre ambos países, al igual que mantener contratos de protección, no garantizar los derechos laborales, y la falta de democracia sindical. Tomando en cuenta que México es el primer socio comercial de Estados Unidos y que grandes cadenas productivas entretejen los vínculos económicos y comerciales entre ambos países, México tendrá un enorme reto para mantener la inversión y empleos de calidad, justo ahora que en se están haciendo grandes reajustes de la economía global.

Será importante estar atentos a los anuncios que haga Joe Biden en las próximas semanas referente a estas temáticas, ya que podría generar efectos colaterales en nuestro país, por tratarse del principal socio comercial de México.

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