Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 9: 25 hora del centro.
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En un acto histórico, después del triunfo en las elecciones presidenciales en Bolivia de Luis Alberto Arce Catacora, conocido por el pueblo boliviano como “Lucho”, el líder del Movimiento al Socialismo y del proceso de transformación que vive el país latinoamericano, Evo Morales, regresó por fin a su patria después de un exilio de casi un año por México y Argentina. 

Acommpañado por el presidente argentino, Alberto Fernández, Evo cruzó por La Quiaca en Argentina hacia la ciudad de Villazón en Bolivia, donde con mucha alegría ya era esperado por una multitud de medios de comunicación, militantes del MAS y sobre todo por su pueblo, obreros e indígenas bolivianos que tras la usurpación de Jeanine Áñez en la presidencia, no se acobardaron y vencieron una vez más en las urnas, de manera democrática, a la derecha conservadora y racista de Bolivia. 

El prooceso hacia el socialismo en Bolivia ha sido largo y con importantes victorias para el pueblo que, desde el 2006 con Evo Morales al mando, vieron por fin representados sus intereses en un gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo.

Con Evo Morales, el PIB de Bolivia pasó de 9,000 millones de dólares a 40,000 millones de dólares, la pobreza extrema se redujo a más de la mitad, pasando de 38% a 15%, la tasa de desempleo bajó de 8.1% a 4.2%, el salario mínimo aumentó de 60 a 310 dólares. El Estado retomó el control de los recursos naturales, principalmente el gas, el cual es fundamental para la economía boliviana. 

Tomando en cuenta estos logros y considerando que el proceso revolucionario lleva más de 15 años en Bolivia, el gran aprendizaje es que nunca demos por muerta a la derecha. Las fuerzas conservadoras siempre estarán ahí, esperando cualquier oportunidad, cualquier crisis o inestabilidad política y social para hacerse de nuevo del gobierno y mostrar su cara más represora y ruin, sin tener legitimidad ni mayoría entre la ciudadanía, como pasó con Jeanine Áñez.

Hoy, el curso de la 4ta Transformación en México cuenta con el apoyo de una amplia mayoría del pueblo mexicano, de sus sectores obreros y campesinos históricamente marginados por los gobiernos neoliberales del PRI y el PAN. La derecha en nuestro país está en el banquillo, derrotada moralmente pero no muerta, aún respira y, como en Bolivia, espera con ansias regresar al régimen de privilegios y de corrupción, entonces  aprovecharán cualquier oportunidad para intentarlo; estemos siempre atentos y al mismo tiempo informando, concientizando y organizando a nuestro pueblo. 

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