En las últimas semanas los indicadores epidemiológicos en la Ciudad de México nos han mostrado que la tendencia a la baja se detuvo, es más, parece que indican que puede existir un repunte. Con más de tres mil personas hospitalizadas en la capital, ya regresamos al 45% de ocupación hospitalaria y pareciera que ya estamos mucho más cerca del semáforo rojo que del semáforo amarillo.
Gran cantidad de jóvenes imaginamos ser ajenos a esta realidad, basta con revisar las historias y publicaciones en las redes sociales durante los fines de semana para ver la manera en que se olvida la existencia del Covid-19. Se pueden ver antros operando de manera clandestina, reuniones con muchas personas, bares disfrazados de restaurantes por vender alitas, entre otros casos.
Mientras que se dictan nuevas medidas restrictivas para poder frenar el incremento de los contagios, muchos deciden salir de fiesta sin importar las consecuencias. Los lugares cerrados con grandes aglomeraciones sin mantener sana distancia y sin cubrebocas son un caldo de cultivo perfecto para desencadenar una cadena de contagios enorme. A nosotros los jóvenes, probablemente la mayoría no tenga secuelas en caso de contagiarse, sin embargo, las personas que se contagien derivado de nuestra irresponsabilidad pueden no correr con la misma suerte.
Tenemos que ser empáticos con los demás, mientras los contagios sigan en aumento, las actividades económicas que no han podido regresar a operar permanecerán cerradas. Debemos asumir la responsabilidad que tenemos como sociedad. Al acudir a una fiesta masiva, a un antro, a un bar estamos contribuyendo a la prolongación de las restricciones y al endurecimiento de las mismas.
Es momento de ser responsables. Para poder festejar después, hoy es necesario respetar las indicaciones emitidas por la autoridad. Lo que está en juego son vidas y nuestra inconsciencia puede tener efectos severos para las personas que más queremos. Ser joven no es una licencia para ser egoísta, el famoso “x, somos chavos” se refleja en personas que hoy necesitan de un ventilador mecánico para seguir con vida.


