Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 9: 02 hora del centro.
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La clase empresarial financiando a la oposición, ¿qué podría salir mal?

El 2018 fue un año tristísimo para los partidos del viejo régimen tras el tango electoral que les bailó Morena con los más de 30 millones de votos que llevaron a López Obrador a la presidencia, razón por la cual para ellos el 2021 representa una oportunidad para seguir participando en la vida pública, misma en la que el Pueblo ha manifestado no quererlos. En este sentido, ahora que estamos encaminados en el proceso electoral más grande que hayamos vivido (y mucho está pasando), vale la pena plantear algunas preguntas. 

 ¿Es casualidad que los partidos más ideológicamente asimétricos e históricamente antagónicos estén preparando sus alianzas para contender juntos?, ¿es casualidad que precisamente en este momento haya llegado “Sí por México”? No perdamos de vista que la política es un juego de tiempos. Pero, sobre todo, ¿es casualidad que Claudio esté recogiendo la chatarra de la clase política y sumándola a sus filas?

Hace unos días, el Presidente hizo referencia a una investigación de Álvaro Delgado para Proceso en la que el periodista detalla las aportaciones millonarias que Claudio X. González ha recibido de sus compadres empresarios para Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Recordemos que este personaje suele encabezar movimientos que navegan con bandera de “ciudadanos”, pero en la realidad responden a una agenda que está más que dictada -y financiada- por la clase empresarial; es decir, de ciudadanos, ni el nombre. 

En sus primeras semanas de vida, la más reciente creación de Claudio, el “Sí por México” -o “Sí por la corrupción”- se ha dedicado a reclutar entre el basurero de la vida pública, pues ya invitó al PRI, PRD y PAN a adoptar su agenda, y por supuesto que Alito, Jesús y Marko aceptaron gu$toso$. Cabe mencionar que la agenda de estas personas nunca ha estado motivada por otra cosa más que por la ambición vulgar y la añoranza de los privilegios que la Transformación les ha quitado, jamás por un interés genuino en el bienestar del Pueblo de México. Por esto, es importante que las autoridades electorales, específicamente el Instituto Nacional Electoral ahora sí haga su chamba y vigile de cerca los gastos de campaña de estos partidos ahora que es la clase empresarial quien está moviendo los hilos. 

Todas las prácticas deshonestas que caracterizan a la oposición ya las hemos visto antes: las campañas de desinformación financiadas por los empresarios, la guerra sucia en la que los medios también son partícipes y las irregularidades electorales que el Instituto pasa por alto. Aunque nunca han sido suficientes para detener al Pueblo obradorista, es innegable el daño que esto le ha traído a nuestra democracia. Daño que a la fecha seguimos padeciendo y que es urgente erradicar. 

A Claudio, Alito, Jesús, Marko y aliados: nunca más el poder económico por encima del poder público. México es mucho Pueblo para ustedes y no se gana en la mesa lo que ya han perdido en las urnas.
 

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