Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 9: 24 hora del centro.
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De la fuerza laboral y los sindicatos

En México, la reputación de las organizaciones sindicales está muy deteriorada debido a la distorsión que, a lo largo de décadas, han sufrido debido por las prácticas de control y cooptación desde la estructura del Estado. La tradición corporativista del Estado mexicano es, sin duda, una de las herencias mayormente marcadas del régimen priista del siglo XX y los “sindicatos charros” son su producto más acabado. 

Lamentablemente, la organización sindical se ha visto dañada por mecanismos de control político que benefician a ciertos líderes a costa de los trabajadores. La desviación en los fines de los sindicatos no implica que deje de ser el más importante instrumento de defensa de los intereses de la clase trabajadora. Es, ni más ni menos, la manera de organizar la fuerza laboral que reproduce las condiciones materiales de existencia de todas las sociedades y por eso es crucial, tanto para trabajadores como para patrones, determinar su desenvolvimiento en la realidad cotidiana.

Uno de los primeros pasos para avanzar hacia una organización sindical auténtica e independiente es asumirse como personas que ponen su fuerza de trabajo a cambio de un pago en dinero para poder reproducir nuestra propia existencia. Ser trabajador no es una decisión o deseo, es una condición y posición concreta que se tiene a partir de la relación de propiedad con los medios de producción. Es decir, la propiedad es una relación entre personas y ahí debemos identificar de qué lado estamos.

Se trata de un proceso en el que se adquiere conciencia sobre nuestra existencia y cómo ésta se reproduce a lo largo de la historia. Una vez que nos asumamos como trabajadores en sentido amplio, podremos articular nuestros intereses y actuar en consecuencia. Hay que tener claro que los patrones tienen intereses contarios a los nuestros y, por lo tanto, esta relación siempre tendrá momentos de mayor tensión o equilibrio, pero es una disputa de poder que nunca cesa. 

En este sentido, los sindicatos han demostrado ser altamente útiles para proteger los derechos de los trabajadores en diferentes contextos. Evidentemente, no es el mismo caso una fábrica de autos en Puebla que una consultora en la Ciudad de México y eso implica que debemos atender las particularidades para encontrar la mejor salida que evite el atropello de los patrones. 

La clase trabajadora ha de aprovechar la presente coyuntura de transformación para avanzar en la conquista y consolidación de diversos derechos con el fin de tener una vida digna. El momento histórico que hoy se tiene enfrente es una enorme oportunidad para ganar terreno en la incesante lucha por el bienestar de las mayorías sociales. El primer paso está dado: la toma de control del Estado por parte del Pueblo. Ahora este proceso de cambio debemos impulsarlo sin descanso hasta que se consolide una nueva realidad objetiva para las personas trabajadoras de nuestro país.

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