La semana pasada se aprobó el presupuesto para el 2021. Esto, como en años pasados, generó molestias a los gobernadores opositores al gobierno federal. Utilizaron las mismas prácticas de manipulación y mentira de siempre para culpar a diputadxs y al Presidente de querer mermar sus estados. Nada más alejado de la realidad.
En Jalisco vivimos una serie de comunicados por parte del gobernador que incluían mentiras burdas y declaraciones sin mucho sustento real. En primera instancia, se ha manejado que Jalisco dejará de recibir 9,200 MDP, cantidad que sigue sin esclarecerse con precisión ante la opinión pública.
De hecho, esa cantidad no se ha logrado encontrar. De acuerdo a las cifras del gobierno del estado y las cifras aprobadas en la Cámara de Diputadxs, no existe una diferencia tan elevada en el presupuesto para Jalisco. La diferencia que sí se ha comprobado es menor, de 4 MMDP. Es decir, la mitad de lo que asegura el gobernador.
Para el próximo año, el presupuesto a nivel federal sufrió una reducción debido al impacto de la crisis económica que causó la pandemia de Covid-19. Esto generó obvios efectos en la recaudación y en la producción del país, mismos que tendrán una consecuencia en lo que se podrá ejercer.
El gobierno federal tomó las medidas pertinentes para no afectar tanto ni a las entidades, ni a los proyectos prioritarios, ni los compromisos que se habían adquirido en estos dos años de gobierno para el 2021. Llama la atención que desde la Alianza Federalista se quieran pasar por alto estos efectos y se opongan a la inversión en proyectos que irán destinados a estados tan pobres como Chiapas.
Según lo ha manifestado Alfaro, Jalisco está dejando de recibir lo que le corresponde, lo cual es completamente falso. Como lo hemos aclarado anteriormente, ninguna figura legislativa o del ejecutivo puede modificar o reducir a su antojo lo que les corresponde a las entidades, ya que dichos montos están establecidos en la -ya famosa- Ley de Coordinación Fiscal.
De hecho, creo que es pertinente aclarar que el Ejecutivo decide en qué se ejercen los recursos federales, pero no puede dejar de cumplir con sus obligaciones presupuestales como lo son: el pago de la deuda, el presupuesto destinado al poder judicial, legislativo y –claramente- lo destinado a los estados, entre otros gastos.
Sumado a esto, es importante que no olvidemos que el gobierno federal está constantemente invirtiendo en las entidades, a través de las carreteras, la seguridad, la salud, la nómina de trabajadores del estado, etc.
Por todo esto resulta no solo politiquero el discurso y la confrontación de Enrique Alfaro, sino completamente irresponsable. Mientras enfrentamos una pandemia y sus efectos económicos, tenemos autoridades estatales que antes de pensar en el bienestar de las poblaciones que gobiernan y en las de otros estados, deciden golpetear mediáticamente con mentiras e imprecisiones para que se sume en su agenda política.
Cabe también un último cuestionamiento al gobernador de Jalisco sobre la rendición de cuentas al pueblo de nuestro estado. Más allá de la confrontación política, ¿qué hará Enrique Alfaro para hacer eficientes los recursos que le serán destinados? Al día de hoy no tenemos certezas sobre esto, ni en que se reduzcan los gastos superfluos del gobierno, ni en el combate a la corrupción para evitar el mal uso de los recursos, ni para destinar el dinero del presupuesto para la gente que más lo necesita en el estado.


