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Si donas sangre, sí salvas vidas

Si donas sangre, sí salvas vid

Las personas tenemos aproximadamente 5 litros de sangre que le permiten a nuestro corazón llevar oxígeno a cada parte de nuestro cuerpo. En muchas complicaciones médicas o por consecuencias de enfermedades, se requiere sustituir la sangre perdida para poder mantener la vida que en esos momentos se ve tan frágil. Y hay tantas campañas de la gotita roja diciendo “¡Salva vidas, dona sangre!” que me parecía innecesario hablar de este tema hasta que en las últimas semanas he visto de cerca la angustia de varias personas pidiendo donadores por lo difícil que resulta ser candidato y no saber esta última situación.

Me ha tocado ver perder 26 litros de sangre a una paciente por hemorragia obstétrica durante una cesárea donde la placenta no se despegaba de la cicatriz previa. He atendido partos donde, sin previo aviso, el útero no se contrajo y se perdía sangre por la vagina similar a una manguera sin llave y aunque de manera automática ponía todos los medicamentos y aplicaba las técnicas  para contener el sangrado, veía con terror los ojos de la jóven madre hundirse y sus labios secarse mientras el anestesiólogo gritaba ¡traigan más sangre y plasma! Y le ponía soluciones salinas intravenosas intentando compensar el volúmen perdido.  Esta joven madre logró salvar la vida, pero no es el caso de muchas mujeres en situaciones similares. Recordemos que la hemorragia obstétrica antes de Covid-19 era de las principales causas de muerte materna en nuestro país. 

También existen otras situaciones difíciles como que te nieguen una cirugía hasta que tengas cierto número de donadores o que un paciente grave requiera sangre y se les pida a los familiares que consigan. El hospital no se puede arriesgar a no tener sangre disponible si algo se complica durante el procedimiento o si durante la estancia del enfermo llega a necesitarla. Y entonces viene una carga emocional durísima para quienes tienen un familiar hospitalizado, que consiste en encontrar a quienes quieran y a los que sean candidatos para hacerlo. 

Hay una ínfima posibilidad al donar sangre de que portemos ciertas infecciones y no se detecten en las pruebas realizadas al posible donador para saber si es candidato. Ante este problema, se hacen preguntas para ver el riesgo que tienes por tus características de poder tener alguna infección. Al pasar este filtro, debes ahora tener las venas lo suficientemente gruesas para que resistan las agujas la donación, que dura entre media hora y tres horas dependiendo el tipo de células que se extraigan. 

Cuando vuelvan a ver a desconocidos pedir donadores, los invito a solidarizarse. Es cierto que además del tiempo requerido, puede ser doloroso, pero duele más saber que se pudo hacer algo para que alguien no muriera por la falta de  paquetes eritrocitarios. Hay tambien campañas donde van camionetas buscando voluntarios e incluso pueden presentarse al hospital de su preferencia diciendo que quieren ser donadores. Es una acto altruista que les cambiará el pronóstico a quienes intempestivamente requieran de ustedes para salvar la vida.
 

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