Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 8: 32 hora del centro.
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Deslegitimar a las Fuerzas Armadas en la opinión pública: agresión indirecta a la figura presidencial

Deslegitimar a las Fuerzas Arm

“El Ejército, por su educación disciplinada y metódica, su espíritu de sacrificio, patriotismo y desinterés, está en condiciones de llegar a constituir una verdadera fuerza moral en nuestro país. La fuerza del Ejército no debe alejarse, ni por un momento, de la línea que conduce a la felicidad de su pueblo.”
—    Fragmento del libro “Moral militar y civismo”, Secretaría de la Defensa Nacional, 1991. pág. 216.

La insistencia de desestabilizar a las Fuerzas Armadas y hablar de “Golpe de Estado” en la opinión pública se ha convertido en parte de la estrategia opositora al frente político que encabeza Andrés Manuel previo al inicio del periodo electoral 2021; estrategia que se manifiesta mediante agresiones contra la figura presidencial a través de la deslegitimación de las Fuerzas Armadas en diversos medios que influyen en la opinión ciudadana, y consecuentemente, en su voto.

Recientemente se puede observar en diversas columnas de opinión de la prensa escrita nacional que hay periodistas y analistas que buscan presentar al Presidente como un ingenuo que no tiene control sobre sus militares, quienes están y estarán totalmente sometidos al poder civil. Dichas opiniones buscan deslegitimar a las Fuerzas Armadas porque con ello atacan indirectamente las acciones presidenciales y puede que sigan una agenda política definida alineada al bloque opositor. El Presidente tiene una política militar totalmente definida, controlada y regulada desde el inicio de su administración, que ha dispuesto utilizar sus capacidades institucionales a favor del desarrollo nacional además de la seguridad nacional.

En este sentido, las Fuerzas Armadas están siendo sujetas de fuego cruzado, al ser instituciones apolíticas, confiables, que funcionan y dan resultados. La constante mención del término “militarización” y la manipulación de información relacionada con el caso Cienfuegos se han vuelto parte de la estrategia para implantar un modelo extranjero de control sobre las Fuerzas Armadas, cuyo fin es insistir en la percepción de que el Presidente no tiene injerencia sobre estas para relevarlo de su función como el único e indelegable Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

El involucramiento y la participación de las Fuerzas Armadas en asuntos estratégicos de seguridad y desarrollo nacional se explican a partir del cambio de paradigma de la seguridad nacional que ahora basa sus prioridades en la atención a la seguridad del ciudadano; la del Estado ha pasado a un segundo término. En este sentido, el Ejecutivo Federal tiene la facultad constitucional para disponer de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad nacional e interior, y por ello tiene los fundamentos para involucrarlas en el ámbito de seguridad pública —parte de la seguridad interior—, si así lo considera en su proyecto de nación. El Ejecutivo Federal no solo ha replanteado el paradigma de seguridad nacional, sino que ha reorientado a las Fuerzas Armadas para ser una fuerza moral al servicio de la nación, y que aporten al bienestar de los mexicanos.

A su vez, no olvidemos que la participación complementaria de las Fuerzas Armadas en seguridad pública es ahora constitucional y tiene fundamentos legales claros y establecidos, a partir del consenso legislativo generado en el Senado de la República y la Cámara de Diputados que lo aprobaron, junto con la creación de la Guardia Nacional, con plena unanimidad.

Con respecto al caso Cienfuegos, no hay que perder la objetividad: un gobierno extranjero acusó a un militar mexicano sin presentar evidencia o pruebas que fundamentaran su culpabilidad en el supuesto involucramiento de delitos federales, con el fin de defender intereses políticos y electorales ajenos, así como de minar la credibilidad en nuestras instituciones. Esto pudo poner en riesgo la relación bilateral en materia de cooperación de seguridad y defensa, ante la arbitrariedad judicial y hostil del vecino país en el manejo del caso. La desestimación de cargos al General Cienfuegos no fue un acto de impunidad, sino el fin de un caso judicial que tenía muchas inconsistencias desde el punto de vista penal.

Contrario a lo expresado en las columnas de opinión, donde en realidad se ocultan el libelo y la calumnia dirigida a AMLO como Presidente, las Fuerzas Armadas están constituidas por hombres y mujeres de fuerza y valor, quienes con su trabajo diario fortalecen el poder nacional de México y defienden a la nación de los antagonismos y desafíos que buscan desestabilizar la prevalencia del Estado de Derecho. Asimismo, son instituciones que cumplen con la ley y con la protección a los derechos humanos, que defienden a los mexicanos y buscan la consecución de los objetivos nacionales, entre ellos, aumentar las condiciones de desarrollo y garantizar la seguridad nacional. 

Arremeter contra los esfuerzos institucionales de las Fuerzas Armadas es buscar minar la gobernabilidad a cargo del Ejecutivo Federal, manifestada mediante agresiones indirectas a la figura presidencial quien es el actor que ejerce la dirección del poder militar y naval en el país.
 

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