Ciudad de México a 17 febrero, 2026, 18: 33 hora del centro.
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La doctrina de los conservadores es la hipocresía

La doctrina de los conservador

El Presidente ha dicho en repetidas ocasiones que la doctrina de los conservadores es la hipocresía. Hoy, sin temor a equivocarme, quiero establecer por qué -como en muchos otros temas- tiene razón. Podemos decir que conservador es todo aquel que se opone al cambio. En México, durante 2018, emprendimos una transformación profunda, democrática y enfocada en llevarle patria al olvidado y atender al agraviado. Es un cambio de régimen que pone de manifiesto y en jaque los privilegios de la élite política. Hoy, son únicamente a quienes el saqueo se les terminó ponen resistencia al auténtico cambio, por una república popular, amorosa y que termine con el neoliberalismo criminal y rapaz. Los conservadores son militantes de la hipocresía, pues se las dan de liberales pero en realidad defienden el interés económico.

Por un lado, tenemos al gobernador de Chihuahua Javier Corral. Su pésimo manejo de la pandemia ha generado que el estado haya regresado a semáforo rojo. En respuesta, decidió promulgar una ley inconstitucional, que faculta y legitima las detenciones arbitrarias, multas desproporcionadas y abusos policiales. Además, no contento con su arbitrariedad, ha permitido la operación de empresas maquiladoras transnacionales, que se han convertido en un fuerte foco de contagio al operar por encima de los marcos recomendados por su propia secretaría de salud. Para cerrar con broche de oro, su principal activo es el turismo electoral. Promueve una eventual candidatura en Michoacán y en las playas de Cancún, pero tiene en abandono al estado que juró proteger. Al gobernador le quedó chico la entidad territorialmente más grande; vive de la calumnia al Gobierno Federal y a diario se revela como lo que en realidad es: un hipócrita.

Por otro lado tenemos a Enrique Alfaro, quien se cansó de criticar la estrategia del Gobierno Federal ante covid-19; recluyó a su estado aún sin contagio comunitario, y promulgó una ley que también faculta las detenciones arbitrarias -la cual ultimadamente cobró la vida de un joven en Jalisco-. Como todo buen conservador, utiliza el golpeteo para promover sus intereses personales incluso por encima del estado que juró proteger.

Otro buen ejemplo es Acción Nacional en su conjunto. Se definen como libertarios, amantes de la libertad en su máxima expresión y de la ausencia del Estado para pregonar un gobierno mínimo. No obstante, con respecto al derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o la despenalización de la marihuana, se posicionan sistemáticamente en contra e intentan bloquear estas iniciativas de transformación verdadera. Se dicen amantes de la libertad para no pagar impuestos, pero odian garantizar derechos individuales y humanos: no hay lugar a dudas son unos hipócritas.

Por último, está el caso del diputado local y coordinador del grupo parlamentario del PAN en Coahuila, Marcelo Torres Cofiño. El diputado ha realizado vídeos expresando su “preocupación” y atacando a la federación, además de llamar a la “solidaridad,” pero no ha sido solidario al exponer a propios y a extraños al coronavirus en la boda de su hijo pese a las restricciones que aún perduran en Coahuila. 

Son sin duda tiempos interesantes. La pandemia ha venido a cambiar nuestra percepción general sobre la vida y las prioridades últimas de la política. Vino a poner de manifiesto que debemos garantizar como derechos lo que para algunos son privilegios, pero también, a evidenciar las ambiciones vulgares de los conservadores, que no solo se resisten al cambio verdadero y que encarna la voluntad popular, sino que permiten que sus filias y fobias se pongan por encima de la congruencia y sus responsabilidades con la patria y con el Pueblo.
 

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