Dos años han pasado desde el día en que el Congreso de la Unión recibió a un ciudadano tabasqueño para que tomara posesión del cargo de Presidente de la República. Con banda presidencial puesta, Andrés Manuel López Obrador protestó desempeñarse leal y patrióticamente iniciando así la Cuarta Transformación.
En aquel momento el nuevo mandatario era respaldado por millones de mexicanas y mexicanos. En dos años la confianza en el gobierno federal pasó de 25 a 51 por ciento. Ante la mayor crisis sanitaria y económica que hemos vivido en todo el siglo, el Presidente hoy tiene una aprobación del 64 por ciento y 59 por ciento de respaldo a su desempeño frente a la pandemia del coronavirus.
En el mismo sentido, cuando las y los legisladores de la 4T llegamos al Congreso había una opinión pública desfavorable con 78 por ciento y solo 12 por ciento positiva. Hoy logramos un 50 por ciento de aceptación. ¿Por qué a pesar de que hay cosas que podríamos haber hecho mejor, tenemos apoyo popular?
Porque AMLO y la 4T representan el inicio del cambio profundo que el Pueblo impulsa y demanda. Por eso, desde el congreso estamos desmontando el marco jurídico del Estado mexicano heredado en 2018. Una legislación que se construyó en cuatro décadas desde una perspectiva neoliberal y corrupta. Así, con la paulatina modificación a nuestras leyes se fue debilitando al Estado, con políticas públicas, con privatizaciones, con la venta del país al extranjero, con disminución de la soberanía, etcétera.
Con toda franqueza, como legisladora federal, hoy reconozco que la complejidad que afronta la 4T es excepcional. En dos años desde el Poder Ejecutivo y Legislativo hemos ido identificando y transparentando las fugas, los moches, los fondos inauditables, los subsidios, los privilegios y los mecanismos opacos -donde no había reglas de operación-, quién tenía concesiones para no pagar impuestos, dónde estaban las transferencias irregulares y tantas otras lagunas legales que el régimen del PRIAN creó deliberadamente desde el Congreso y las instituciones del gobierno para el robo del dinero público.
Con AMLO como Jefe del Estado y con el proyecto de la Cuarta Transformación, desde el Congreso estamos aportando en la recuperación de la rectoría y fortaleza del Estado y en la construcción del marco jurídico del nuevo régimen de derechos y libertades. A pesar de las resistencias de los privilegiados del pasado, seguiremos avanzando hasta consolidar un país mas justo.
¡Dos años después, sigue siendo un honor estar con Obrador!
Posdata: la semana pasada se publicó en diarios que la FGR abrió una investigación por presuntos gastos ilegales de más de 400 millones de pesos tomados de los recursos del Fondo para el Fortalecimiento Financiero (Fortafin) de Coahuila durante el Gobierno de Rubén Moreira, hoy Diputado Plurinominal del PRI. De acuerdo con el periodista Abel Barajas, el Fortafin se creó en 2016 sustituyendo al Programa de Contingencias Económicas, con la finalidad de atender las solicitudes de administraciones estatales y municipales. Un año después, la Auditoría Superior de la Federación advirtió que el nuevo órgano carecía de reglas y lineamientos de operación y sus beneficiarios… como este, mil ejemplos.
¿Ya ve que no le miento amig@ lector? Esto es de lo que hablo, del marco jurídico deliberadamente opaco del Estado heredado.


