De las historias que nos regala la mitología griega, hay una en particular que siempre que la leía de pequeño me llamaba mucho la atención; imaginarla me causaba una sensación de estrés y frustración. Se trata del castigo que Zeus le impuso a Sísifo, quien según se refiere en la Odisea y en la Ilíada fue el primer rey de la ciudad de Éfira. Sísifo fue un gobernante ambicioso y cruel, que utilizaba todos los mecanismos violentos para mantenerse en el poder, inclusive torturar y matar varias personas. Era habilidoso para mentir y engañar. Sin embargo, se equivocó con Zeus, y él le puso un terrible castigo, que consistía en empujar una gran piedra redondeada y muy pesada desde la base de una montaña hasta su cima. Una vez allí, la piedra volvía a su inicio y nuevamente tenía que llevarla a la cima, así repetía una y otra vez eternamente su castigo. Esto resulta angustiante, pues Zeus no lo castigó con la muerte, sino que prefirió verlo sufrir por siempre y para siempre.
“El castigo de Sísifo” o “El trabajo de Sísifo” es un término que algunos utilizan para describir un trabajo duro, agotante, que debe de hacerse una y otra vez, a cambio de pocas monedas y escaso descanso. Podríamos hacer una analogía con el castigo que se nos impuso a la gran mayoría de los mexicanos con la entrada del neoliberalismo a nuestro país. Este trajo consigo una brutal desigualdad en clases sociales y aumentó desmedidamente la pobreza y carencias mientras que comenzaron a surgir los nuevos millonarios. La desgracia y tragedia imperó para la mayoría, como si fuese una enorme piedra que tuvieran que cargar de la base a la cima, y así sucesivamente repetirlo diariamente, para sobrevivir, para salir adelante y no morir de hambre.
La piedra neoliberal, implementada por 32 años, está llegando a su fin, y aunque se desee terminar de tajo con ese modelo socioeconómico, resulta complejo combatir toda la corrupción que se sembró para beneficiar a un grupo compacto de intereses creados. Además, consideremos la notoria resistencia que ejercen diversas empresas y medios de comunicación, queriendo convencer a quienes le dieron en su momento la espalda.
Durante esta realidad que menciono, quienes gobernaron nuestro país eran seres invisibles e inexistentes pues era preferible para las empresas que se mantuvieran las largas jornadas y los paupérrimos sueldos. Inclusive los sueldos en México son más bajos que en China. Esta gran piedra que impusieron los gobiernos neoliberales al Pueblo de México resulta ser analógicamente la piedra de Sísifo, ya que solo llevó a que el pobre fuese más pobre; a que aumentara la desigualdad social; a que miles de mexicanos se vieran en la dolorosa necesidad de dejar su país para buscar mejores oportunidades en el extranjero, y a que no se tuviese una vida digna, ni decorosa, ni segura. En resumidas cuentas, es igual a sufrimiento. Estamos tratando de librarnos de ese injusto castigo. Eso se está cambiando en el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que, en cumplimiento de sus promesas de campaña, el primer año, el salario mínimo aumentó 20%, 16% el segundo año, y el próximo año también incrementará. Lo que se está haciendo es justicia social, ya que todo aumentaba desproporcionalmente con relación al salario mínimo.
Aunado a lo anterior, otra piedra que nos legó el neoliberalismo es la falta de atención médica. Aunque los opositores quieran echar toda la culpa de las cifras de fallecidos que nos está dejando a la epidemia covid-19, la realidad es que dejaron un sistema medico incompetente, plagado de corrupción y sin una diligente atención médica para la ciudadanía. Las personas se morían en los pasillos; había tráfico de medicamentos de forma clandestina en las calles, y en los nosocomios públicos siempre hacían falta. Esto se está tratando de cambiar a marchas forzadas, por la situación tan compleja que se está viviendo. En fin, podría seguir mencionado las piedras que nos dejó el neoliberalismo corrupto, tal y como Zeus le dejó la piedra de castigo a Sísifo, pero no me ajustaría el espacio.
Lo que me parece increíble es que grupos como “Sí por México” y “Frente Nacional Anti-AMLO” busque venderle al Pueblo las nuevas piedras que pondrán en la espalda si caen en sus engaños, trucos y mentiras, tal y como Sísifo habilidosamente engañaba al Pueblo para continuar en el gobierno. Están desesperadamente buscando alianzas para volver al poder y buscan imponer de una forma u otra que vuelva nuevamente la piedra neoliberal a la espalda de todos los mexicanos. Podemos hacer un recuento de todos los adversarios que tiene el presidente López Obrador, y nos sorprenderíamos, ya que la gran mayoría aplaudieron los gobiernos anteriores, donde un 53% de la población vivía en situación de pobreza. Sin embargo, es sencillo identificar quienes buscan aplicar nuevamente la piedra neoliberal en el hombro de todas y todos los mexicanos, ya que están agrupándose de forma cínica y pública. Los medios de comunicación muestran un golpeteo descarado, ya sin filtros y sin tratar de disimular; resulta obvia su postura política, y lo que aquellos grupos nos ofrecen es la terrible piedra que dañó tanto a este país. Se está buscando una transformación en la vida pública de todos, a fin de liberarnos de esa pesadilla, para que exista un suelo más parejo para aquellos que lo requieren.


