“A 200 años del natalicio de Federico Engels”
El régimen salarial de subcontratación – outsourcing- se establece en el modelo de “desregulación del mercado de trabajo” en la era de la globalización, conocido como “flexibilidad laboral”. Hace referencia a eliminar las trabas legales o regulaciones para contratar y despedir por parte de empresas y organizaciones privadas con el objetivo de maximizar ganancias y reducir costos de producción.
Su origen es el modo de producción capitalista en su fase neoliberal en el método productivo “justo a tiempo” (JIT),un sistema de organización para la producción febril de origen japonés –método Toyota- que permite reducir costos eliminando los stocks –inventarios- de materias primas, parte del ensamblaje y de los productos finales. “La esencia de JIT es que los suministros llegan a la fábrica, o los productos al cliente, ‘justo a tiempo’, esto siendo poco antes de que se usen y solo en las cantidades necesarias”.
Su principal característica es la flexibilidad en los recursos optando por trabajadores versátiles –contratación flexible- y máquinas multiusos. Rompiendo con la clásica ergonomía (tiempos y movimientos) de la línea de producción, donde hay tiempos muertos en el trabajo de las máquinas y de sus operadores. Por lo tanto, se innnovó el proceso de producción para disminuir los tiempos muertos y aumentar la productividad, robotizando el proceso con máquinas multiusos mientras que al trabajador se le aumenta paulatinamente el número de máquinas que opera. En otras palabras: cada empleado maneja más de una máquina con líneas de producción en forma de “U” donde el operario trabaja con la máquina inicial, intermedia y final para la creación de la mercancía.
La innovación del método de trabajo productivo conlleva la reducción de la fuerza de trabajo en algunas temporadas del año cuando la demanda baja, disminuyendo la plantilla laboral y aumentando cuando es muy cotizada. Por esa razón, se desregularon las trabas para contratar y despedir más fácilmente mediante la subcontratación para áreas específicas. Sin embargo, esta práctica productiva alimenta la explotación laboral encrudeciendo la precariedad del trabajador y acechando sus derechos. Este método de producción se introdujo en los países asiáticos y en algunos desarrollados –de primer mundo- a finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.
En México, aunque no es el método predominante, sí existen ciertas de sus características laborales como la contratación flexibilidad y la subcontratación de manera vulgar y perversa para beneficiar a la iniciativa privada. Estas figuras legales se estipularon en la reforma de 2012 de la Ley Federal del Trabajo, propuesta por el exmandatario Felipe Calderón, respaldada por los legisladores del PAN y PRI. Desmantelando las conquistas históricas de la clase trabajadora, sin embargo, la subcontratación es una práctica laboral necesaria para ocupar mano de obra en ciertas áreas muy concretas de la industria, comercio o servicios. Por la reforma, la subcontratación laboral creció desde 2013 de 1. 3 millones de empleados a 6.1 millones de trabajadores hasta el 2019 (datos del INEGI) y la informalidad laboral que subsanó la flexibilidad laboral se redujo de 56% a 53.1% en mismo periodo. En consecuencia, es relativo el número de personas que se emplean bajo estas figuras laborales en el año, porque no muestra la realidad del proceso histórico como la precariedad laboral y salarial por las “sobresalientes” políticas de contención inflacionarias de los gobiernos neoliberales.
Sin embargo, no se respetaron las figuras de subcontratación y la contratación flexible, sino que fueron aprovechadas para actividades no específicas por parte de empresas contratantes que se beneficiaron al retener ISR, IVA y desviar impuestos; no pagar utilidades a los trabajadores y aportar lo mínimo al IMSS e ISSSTE incluso cuando las personas empleadas percibían una cantidad mayor de salario o, peor aún, no otorgarles derechos laborales mínimos que por ley tienen.
No obstante, las empresas contratistas para la ejecución de una obra o servicio de subcontratación desvían 21 mil millones de pesos al año. Son más de 6 mil empresas de dudosa procedencia -fantasmas- cuya razón social es falsa. El gobierno federal solo tiene identificadas 4 mil empresas que abusan de la figura de subcontratación y que equivalen a más de 800 mil empleos que son afectados por el mal manejo del “outsourcing”.
La propuesta del gobierno de la 4T en materia laboral respecto a la subcontratación buscará ser más estricta en el uso y manejo de la figura para emplear, modificando la Ley Federal del Trabajo, el Código Fiscal, la Ley de ISR, la Ley del IVA, la Ley del IMSS y la Ley del ISSSTE. Creará un padrón de empresas y/o proveedores que ofrecen este servicio para actividades específicas para el uso único de ese beneficio. El padrón de proveedores será manejado y certificado por la Secretaría del Trabajo y la Secretaría de Hacienda: empresa que no esté registrada en el padrón no deberá contratar y, en caso de incurrir en la contratación o malas prácticas, será sancionada con una multa hasta de 4 millones de pesos, además de una sanción judicial que puede llevar a los implicados a la cárcel. También, la STPS realizará visitas de inspección periódicas a las empresas para supervisar y verificar que todo este funcionado de acuerdo con los lineamientos que establezca las dependencias federales.


