En la conferencia matutina del día de ayer, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció cinco propuestas de funcionarias en altos cargos. Las instituciones que cambiarían sus titularidades son la Secretaría de Economía, la Coordinación General de Puertos y Marina, la Subgobernación del Banco de México, la Tesorería de la Federación y el INEGI. Todos los nombramientos propuestos tienen una característica políticamente muy relevante: las cinco con mujeres.
En el mundo entero son pocas las mujeres que son miembros de gabinete o de altos cargos en la burocracia. Y no solo eso: cuando las mujeres forman parte de la alta jerarquía de la función gubernamental, generalmente se les asignan tareas más “femeninas”; es decir se les nombra como titulares de los Ministerios o Secretarías relacionadas con labores de cuidados como Niñez, Derechos Humanos o Medio Ambiente.
La Cuarta Transformación no solo está ampliando los espacios de poder para las mujeres y su representación descriptiva, sino que también está rompiendo con patrones patriarcales que únicamente les asignaban tareas relacionadas con estereotipos de feminidad. Por primera vez en muchos años, tenemos referentes femeninos que ocupan cargos de toma de decisión sumamente importantes en la vida política.
La asignación de Tatiana Clouthier en la Secretaría de Economía y Ana Laura López Bautista como Coordinadora General de Puertos y Marina, así como la propuesta de designar a Galia Borja Gómez como subgobernadora del Banco de México, a Graciela Marquez Colín en el INEGI y Elvira Concheito como Tesorera de la nación son solamente un paso en el largo camino de la representación y la anulación de los obstáculos para muchas mujeres que hacen política.


