Con una red de empresas fantasmas, en los últimos meses del gobierno de Peña Nieto se desviaron decenas de millones de dólares de la Policía Federal.
La Fiscalía Anticorrupción de México investiga depósitos por casi 40 millones de dólares que la Policía Federal hizo en 2018 a más de una docena de empresas que no reflejan ninguna actividad comercial para la compra de varios equipos de comunicaciones que nunca fueron entregados.
Las compañías “Servicios Esrome” y “Comercializadora Dizoal” firmaron tres contratos por 774 millones de pesos para la compra de sistemas de monitoreo e intercepción de llamadas. Esrome y Dizoal debían usar el dinero para comprar los productos a compañías israelíes, pero en realidad,el dinero fue depositado a otras empresas, que a su vez lo mandaron a otras compañías, la mayoría en México.
Las personas que aparecen como representantes legales de estas dos empresas son en realidad adultos mayores de pueblos del área metropolitana de la CDMX. José García Brito, de 74 años, socio fundador de Dizoal y Alberta Manzano, de 65, fundadora de Esrome, aseguraron nunca haber estado en Chalco y mucho menos haber creado empresas para luego obtener contratos millonarios con la Policía Federal.
De acuerdo con la información, en el Gobierno de Peña Nieto las secretarías del ramo de seguridad gastaron 52 mil 750 millones de pesos.


