Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 8: 34 hora del centro.
Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 8: 34 hora del centro.

Las famosas coaliciones

No es que sea de una época antigua y me espante con cualquier cosa, o que viva fuera de la contextualización actual política y no entienda de estrategias para ganar una posición favorable dentro de la política nacional, sino que últimamente en México se están viendo aberraciones políticas, como conformaciones y uniones de partidos que únicamente comparten el odio y la animadversión al gobierno actual encabezado por Andrés Manuel López Obrador y los autonombrados 4T.

Para hablar de coaliciones, entonces debemos primero de entender el término. Una coalición es un acuerdo entre partidos políticos con ciertos objetivos comunes que ponen a disposición sus propios recursos para alcanzarlos y, una vez logrados, repartir los beneficios obtenidos.

Remarcaremos tres puntos básicos para dejar claro lo que buscan los partidos con estas alianzas. En primer lugar, toda coalición que se logra implica una transacción y, como tal, requiere de una negociación entre pares (que la mayoría de las veces se hace bajo lo oscurito y sin que nadie se de cuenta de lo pactado). Ceder es la base de todo acuerdo, siempre en pos de un beneficio posterior mayor al presente. Es una apuesta -con sus riesgos- y por eso, en ocasiones, dentro de estas famosas coaliciones hay partidos más ganadores que otros (como coloquialmente diríamos, “unos salen más raspados que otros”). 

En segundo lugar, esta negociación se consuma dado que existe cierta complementariedad entre socios. Esto es: cada uno aporta al otro lo que éste no tiene y recibe algo que no consigue por sí solo. Por esto en México podemos ver a la mediana izquierda, a los centros neoliberales y a la derecha dura y reacia, juntos.

En tercer lugar, estos puntos de contacto son la base de los acuerdos, siempre y cuando se definan reglas de convivencia formales o informales; como en un matrimonio o una pareja. Todo funciona de manera armoniosa si hay reglas y se respetan; si no, se acude a los tribunales o a las conciliaciones frente al INE.

Ubicándonos en el contexto político actual, reconocemos que la existencia de las coaliciones es inherente a la vida política del país. Abundan. Al menos, en occidente, tanto en la Europa parlamentaria como en América Latina. Pero no por su popularidad y proliferación en las democracias vamos a darles el visto bueno o a aprobar las que en nuestro país se han hecho durante las últimas contiendas electorales: coaliciones sin pies ni cabeza, carentes de congruencia y nulo sentido de la convicción ideológica política de cada partido.

En días pasados se han anunciado varias en las diferentes entidades del país. Una de las que más llamo mi atención fue la de Michoacán, que alió en sus filas al PRI, PAN Y PRD. Tal pareciera que solo les hizo falta añadir al grupo rotario o club de leones de la localidad, o a algún grupo escolar, el chiste es hacer bola y jalar gente, pasando por alto que esa alianza no tenga ningún tipo de estructura ni empatía popular. El punto es quitarle votos a Morena, que a todas luces se ve el favorito en muchas de las contiendas electorales próximas, o al menos arrebatarle algunos votos que puedan darle un poco más de fuerza a la ya mermada oposición.

Cabe resaltar que las malas coaliciones no son exclusivas de un partido, o de una oposición. Debemos recordar que el mismo partido del presidente, Morena, anunció con bombo y platillo su coalición con el partido Verde, que anteriormente estuvo en coalición con el archienemigo de México, el PRI.

Todas estas coaliciones que parecen el mismísimo Frankenstein son alianzas movidas por los intereses personales y grupales de un sector, donde volvemos a lo mismo, se olvida al Pueblo y lo único que se busca es el beneficio de unos cuantos. Se dejan de un lado los ideales con tal de ganar una que otra ventaja política, económica o social, sin importar que para esto se tenga que perder la congruencia, la dignidad al andar de faroles de la manita con tus rivales de toda la vida.

El Pueblo no es ningún tonto y estás coaliciones van a terminar ocasionando una apatía generalizada de un sector poblacional por ser partícipes de la democracia nacional, ya que a todas luces estas acciones no hacen más que restarle credibilidad a todos los partidos políticos en México, y cuando digo todos, son todos.
 

Etiquetas

Facebook
Twitter
LinkedIn