Ciudad de México a 9 febrero, 2026, 16: 46 hora del centro.
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Covid-19 y las mujeres

La pandemia de covid-19 definitivamente cambió la vida de todas las personas. El aislamiento social desde un inicio afectó la vida emocional, económica, social y laboral del mundo en general, pero tuvo consecuencias más graves en aquellos países con mayores tasas de enfermedades crónicas, menores ingresos económicos y sistemas de salud históricamente deficientes, como es el caso de México. Sin embargo, es importante hablar sobre cómo afectó covid-19 a nivel mundial a las mujeres.

Fuera de la pandemia, en promedio las mujeres informan más días de insalubridad física y mental por año que los hombres a pesar de utilizar más servicios de atención preventiva. Hay situaciones que lo pueden explicar, principalmente relacionadas con los ciclos menstruales y las enfermedades inherentes al aparato reproductor, así como el embarazo y las múltiples patologías que lo rodean. Encima de esto, en Estados Unidos, se reporta que el 11% de las mujeres -en comparación con el 4% de los hombres- se enfrentan actualmente al desempleo por la pandemia, complicando todavía más el tema de salud y el de economía.

En específico, sabemos que las embarazadas son un grupo vulnerable por tener complicaciones más graves y más frecuentes por el coronavirus. Se ha observado que, al compararlas con no embarazadas infectadas por covid-19, el primer grupo tiene mayor riesgo de enfermedad grave, de hospitalización, de ingreso a la unidad de cuidados intensivos y uso de ventilación mecánica. En estos últimos meses observamos con tristeza que la principal causa de muerte materna fue el coronavirus, desplazando a la preeclampsia y a la hemorragia obstétrica. Esta alarmante información nos hace como obstetras insistir en la importancia del aislamiento social, en específico de las embarazadas y quienes comparten la casa con ellas. Sabemos lo difícil que puede ser no compartir esta etapa con los seres queridos, cancelar las fiestas de bienvenida y los eventos importantes como viajes, cumpleaños, bodas y días festivos. Es frustrante ver en redes sociales a quienes hacen actividades no esenciales, pero lo es más ver la calamidad que son los hospitales, la saturación de estos y las complicaciones directas por la enfermedad.

Aunado a esto, en Estados Unidos, una tercera parte de las mujeres informaron retrasos o cancelaciones en la atención de la salud sexual y reproductiva. Evidentemente ante una emergencia mundial y ante la falta de personal médico por el exceso de enfermos, se tienen que priorizar las áreas relacionadas por el covid-19, dejando un poco atrás otro tipo de urgencias de cada área médica; lo que repercute en la salud de todos, sin embargo, la salud reproductiva es vital para prevenir embarazos no deseados. 

Además de toda la tragedia que rodea a la pandemia, se debe recalcar que los incidentes de violencia de género aumentaron a nivel mundial. Se estima que se producirán quince millones de casos adicionales por cada tres meses de aislamiento social. Basándonos en las estadísticas de este estudio publicado en la revista Social Science & Medicine, hasta el momento hay 45 millones casos adicionales a nivel global desde el inicio de la pandemia al haber aislamiento social con los agresores.

Todos estos datos son importantes porque reconocer las diferencias de género nos ayuda a visibilizar el problema. Es sorprendente que, con esta información, la CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos solo emita recomendaciones sobre la salud de la mujer en la pandemia con relación a la atención obstétrica, sin reconocer los otros efectos de salud específicos de género. Ante esta vulnerabilidad resulta prioritario terminar lo más pronto posible esta etapa negra de salud que atravesamos, y la única manera antes de que la vacunación pueda lograrse, es seguir quedándonos en casa.
 

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