Ciudad de México a 9 febrero, 2026, 15: 58 hora del centro.
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La reforma del Banco de México ¿nueva política monetaria social?

Parte 1

El inicio del régimen de acumulación neoliberal se remonta a los lejanos años 80 del siglo XX cuando se estableció como dominante en todo el mundo ante los demás paradigmas o modelos económicos. Uno de sus mayores triunfos en el terreno ideológico fue la imposición de una serie de ideas que construye una visión del mundo y sus nuevas contradicciones, bajo la afirmación de ser “la última alternativa" o " el final de la historia" por el declive de la era socialismo real de la Unión Soviética. 

Esa construcción de ideas y concepciones representan un contexto social, económico, político e histórico que definen ciertos conceptos de las relaciones sociales. Sin embargo, influyeron en el ámbito económico que determinaban (determinan) patrones y lógicas del régimen de acumulación neoliberal, introduciendo conceptos al acervo de la ciencia y actividad económica como la “autonomía” para regir las políticas económicas fuera del gobierno y del escenario político.

El postulado supremo del paradigma neoliberal es restringir la participación del gobierno como eje rector de economía, limitando su participación y función dentro de las actividades económicas, para que sea un simple administrador de los recursos públicos del país y reducir sus inversiones en obras públicas y de desarrollo, justificándose que el gobierno es ineficiente y corrupto por naturaleza y que entorpece el comportamiento natural del mercado. Sin embargo, planteó que el banco central encargado de emitir papel moneda y tomar las decisiones de la política monetaria y financiera; fueran autónomas del gobierno para no obstaculizar sus funciones, ni que penetraran los vicios y malas prácticas corruptas e ineficientes del gobierno. Se instauraron consejos de gobierno interno y técnicos para las decisiones en materia monetaria y financiera, sin la participación del ejecutivo federal para que sus arbitrajes fuesen objetivos con base al comportamiento de la economía y al conocimiento técnico. Así, se buscaba no cosechar un caldo de cultivo clientelar para mantener tal o cual partido político en el poder.

México no fue la excepción. El banco central (Banco de México) se convirtió en un actor autónomo al gobierno desde 1994 que, con una junta de gobierno interno con 1 gobernador y 4 subgobernadores, teniendo como duración 8 años el primero (periodos escalonados) y 6 años los últimos. Sus decisiones dentro de su junta de gobierno son independientes del poder ejecutivo. 

No obstante, sería ingenuo pensar que el Banco de México (Banxico) no existe una mafia que controla las decisiones monetarias, financieras y bancarias que operan la política monetaria. La autonomía fue un cambio de forma y no de fondo, porque en la práctica se subordinaba al mismo capital extranjero y nacional que implantó una oligarquía –mafia del poder- que controlaba al gobierno federal antes de la llegada de la Cuarta Transformación. Sin embargo, Banxico continuó con las prácticas del viejo régimen; por esa razón, el poder legislativo  impulsó una reforma para iniciar un cambio de visón de la anticuada política monetaria neoliberal –porque no es autónomo del Estado- que plantea: aumentos de la tasa de intereses, reducción de la oferta monetaria para contener la inflación a niveles ceros y la búsqueda la estabilidad de las reservas internacionales para evitar la devaluación del peso ante el dólar. Sin embargo, esto solo beneficiaba a los grandes banqueros y a los inversionistas financieros nacionales e internacionales; perjudicando a los productores, comerciantes y más severamente al trabajador que abarataba su fuerza de trabajo.

La reforma a Banxico aprobada en el Senado por unanimidad y en discusión en la Cámara de Diputados para el mes de febrero de 2021, produjo repudio por los especialistas económicos neoliberales planteado que atentaría a su autonomía y que permitiría el lavado de dinero ensuciando su prestigio como institución, contextualizando la iniciativa para confundir a la opinión pública y no discutir lo que realmente plantea la reforma.

No obstante, la iniciativa contempla que el Banco de México sea una corresponsalía de última instancia, es decir, que los dólares que no son colocados en las corresponsalías privadas sean absorbidos para formar parte de sus reservas internacionales, esta garantía permitirá dar mayor confianza al mercado de divisas, así como una mayor participación de nuevas instituciones financieras, “lo que se traducirá en precios más competitivos produciendo un dólar mejor valorado en un ambiente transparente y de control.” Dando un pinchazo a una nueva política monetaria social.

En la siguiente entrega continuamos explicando la reforma con mayor detalle.
 

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