Superar la poesía constitucional que dé paso a la racionalidad de las políticas públicas, ¿ha sido la meta del desfile de políticos mexicanos? No. Poco importa el género, el sexo o la condición social, los hechos son los mismos: cuando se trata de poder político, solo ha existido un norte y es obtenerlo, concentrarlo y perpetuarse en él.
La fórmula es antigua pues las maneras primitivas de organización monárquicas, basadas en la unión de la religión con el gobierno únicamente fueron sustituidas a partir de las revoluciones burguesas en el mundo occidental, mientras que aún persiste en Medio Oriente y en los estados modernos no democráticos.
De esta manera, el experimento liberal del siglo XVIII, con la invención de las formas de gobierno parlamentaria y presidencial, solamente rinde cuenta del fracaso evidente en el siglo actual causando la pandemia de covid-19, la brecha de desigualdad infranqueable, el cambio climático, la crisis de legitimidad de gran parte de los gobiernos de distintos órdenes y la violación flagrante e imperceptible de los Derechos Humanos.
La unión de libertad política con la económica es irreconciliable ya que no da cabida al árbitro soberano -el Pueblo- a través de un gobierno que permita transitar de la administración del orden en la miseria al gobierno para la felicidad de las personas.
De cara a una nueva contienda electoral, ¿dónde están las perversiones políticas? ¿En la unidad de partidos diversos o en sus agendas?


