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Lo que el viento a Juárez…

Lo que el viento a Juárez…

Por: René González

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó el 1° de diciembre de 2020 que a dos años de gobierno se han cumplido 97 de los 100 compromisos establecidos al iniciar su gestión. Están en proceso: impulsar el desarrollo de fuentes de energía renovables mediante la rehabilitación de las hidroeléctricas, descentralizar las dependencias del gobierno federal y conocer la verdad acerca de los jóvenes de Ayotzinapa.

Además, el gobierno de la Cuarta Transformación de México ha realizado acciones múltiples y trascendentales no incluidas en el listado de los 100 puntos. Por citar algunas: se concluyó el Tren Suburbano de Guadalajara (en una entidad gobernada por un vocero del golpismo cuyo discurso difiere de la realidad); se están sanando de corrupción Conagua, Capufe, el Instituto Nacional de Migración, las aduanas, las administraciones portuarias integrales -API- y el Servicio de Administración Tributaria -SAT-); las Islas Marías dejaron de ser penal y se convirtieron en el Centro de Educación Ambiental y Cultural “Muros de Agua-José Revueltas”; se están reparando daños cometidos a personas o familiares afectados por la corrupción neoliberal -como los casos de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora o Pasta de Cochos en Coahuila-; se aprobó la nueva ley laboral para garantizar el voto directo y la democratización de los sindicatos; se está elaborando el Índice de Bienestar como alternativa a la simple medición del Producto Interno Bruto, y se incorporó a la enseñanza pública la materia “Vida Saludable” en la perspectiva de la salud preventiva, entre otros innumerables hechos que hablan por sí solos.

Las evidencias del cambio verdadero están a la vista de todos, lo que explica el apoyo popular al gobierno de AMLO -que oscila entre el 70% (en la vida real) y el 60% (en el caso de escenarios cuchareados por las casas encuestadoras adictas al antiguo régimen)-, pero que en todos los casos remiten a la aprobación ciudadana del Presidente.

México se gobierna con amor a la patria, a partir de premisas fundamentales, por ejemplo: “Por el bien de todos, primero los pobres” y “No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera”, porque el crecimiento económico excluyente, concentrador de la riqueza en unas cuantas manos, opresor de sectores poblacionales y minorías y depredador del entorno que significó la larga noche neoliberal, no es progreso sino retroceso.

Los residuos del viejo régimen -que no han comprendido que el mandato de transformación surge del México profundo-, se articulan desde una visión cupular y golpista, mediante un discurso delirante y esquizofrénico, así como el uso de recursos de dudoso origen para el financiamiento de sus actividades. Se alinean partidos y actores desprestigiados como Claudio X. González, no por compartir ideologías o para construir propuestas concretas para atender los problemas nacionales -que ellos mismos crearon durante décadas-, sino con la obtusa intención de restaurar el régimen de corrupción del cual eran beneficiarios los mismos personajes de siempre: políticos corrompidos, cabilderos y prestanombres de empresarios, dueños de medios de comunicación, y pseudo-periodistas (que bailaban al son del chayote), entre otros. Lo de menos son las siglas que los aglutinan -sea BOA, FRENAAA, Alianza Federalista, o el reciente Tumor (Todos Unidos contra Morena), conformado por el PRI, PAN y PRD- su objetivo real es construir un bloque en el Cámara de Diputados para descarrilar la Cuarta Transformación.

Esta oposición golpista es heredera de las peores prácticas del conservadurismo. Son los mismos que durante la lucha de Independencia llamaron a Miguel Hidalgo:  “Endurecida alma, escolástico sombrío, monstruo, taimado, corazón fementido, rencoroso, padre de gentes feroces, Cura Sila, entraña sin entrañas, villano, hipócrita refinado, tirano de tu tierra, señor septembrizador, pachá máximo, locura, imprudentísimo bachiller, caco, malo, malísimo, perversísimo, ignorantísimo bachiller Costilla, excelentísimo pícaro, homicida, execrable majadero, badulaque, borriquísimo, primogénito de Satanás, malditísimo ladrón, liberticida, insecto venenoso, energúmeno, archiloco americano”. (Taibo, 2007) ¿Cuántas falsas etiquetas, mentiras e insultos ha colgado la derecha rancia a lo largo de tres décadas contra el compañero AMLO?

Los golpistas de hoy son los mismos que azuzaron en diarios y revistas la calumnia hacia la persona y el gobierno de Francisco I. Madero, para construir con infamias las condiciones del golpe expresado en la Decena Trágica. No saben ganar democráticamente, y cuando no pueden, arrebatan, como en 1988 Carlos Salinas y en 2006 Felipe Calderón.

El golpeteo sistemático contra el gobierno del Pueblo organizado se padece en todos los medios de comunicación tradicionales, diariamente, a todas horas, sin descanso, en editoriales de diarios y pasquines, en campañas de odio pagadas en Twitter, en radio y televisión privadas, donde se acrecienta la guerra sucia de cara al proceso electoral de 2021.

Ante ello, el Presidente, en su calidad de dirigente del movimiento pacifico más importante de la historia reciente, ha insistido que confía en la sabiduría, grandeza y capacidad informativa del pueblo organizado, recordando que el odio y la calumnia, nos hacen a los ciudadanos de abajo, a los de a pie, “lo que el viento a Juárez”. El propio López Obrador ha recordado esta metáfora para leer los acontecimientos actuales: “En Guelatao, Juárez era niño, en una laguna en Guelatao se subió a una canoa que estaba en la orilla, entonces vino un viento y se llevó la canoa al centro del lago. Y entonces era tan fuerte el viento que Juárez decidió acostarse en la canoa, pasó simplemente el viento y nada más. Por eso se dice: Nos hizo lo que el viento a Juárez”.

Hacia el 2021, se concitan alianzas electorales que reviven el Pacto por México del PRI, PAN y PRD, por ello el próximo año vamos en realidad a un referéndum. Ha dicho AMLO para tenerlo muy presente: “Toda la alianza no es sólo para ganar gubernaturas, para ganar presidencias municipales, para ganar congresos locales, no, lo fundamental, lo que quiere Claudio X. González y todos los patrocinadores de este enjuague es que no tengamos mayoría en la Cámara de Diputados. ¿Quién va a decidir a final de cuentas? Pues el ciudadano. Ya convirtieron la elección del año próximo en un referéndum, va a ser: ¿quieres que continúe el proyecto de transformación o lo frenamos, lo cortamos, lo paramos de tajo? (…) Va a estar interesante, vamos a ver qué opina el Pueblo”. 
 


@renegonzalez12

Licenciado en Historia y ex Consejero Universitario de la UNAM. Ha sido Director General de Educación Básica, Coordinador del Programa SaludArte y Director Zonal de Jóvenes Construyendo el Futuro. Fundador del Centro Integrador para el Migrante "Leona Vicario”, Cd. Juárez.

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