La realidad es inocultable: el bloque opositor a la 4T quedó realmente bloqueado por sí mismo. Un grupo simbiótico y cancerígeno autodenominado "Sí por México", conformado por partidos políticos de derecha -PAN, PRI, PRD y MC- en el que hoy día se cuela se gente proveniente del proyecto fallido "México Libre" y un grupo de empresarios que, en definitiva, está muy en contra del proyecto obradorista de la 4T.
Planearon una agenda común para atraer simpatizantes y, al final de cuentas, exhibieron que no dan el ancho en cuanto a jalar fuerza, pues imperó la ausencia de ideas, de proyectos y de una base así como los intereses individuales y de grupos tribales dentro del mismo bloque.
¿Pero por qué no jalaron fuerza como ellos esperaban? Además de que cada vez la gente se convence de esta gran Cuarta Transformación, resulta imposible perder de vista que el bloque "opositor" carece de ideas, de proyectos afines al Pueblo y al país. No sustentan una base sólida, ni hay una estructura definida: el único objetivo compartido es quitarle la mayoría al partido que hoy esta en el poder: Morena y el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Afines a sus personalidades y características de derecha (unidad no por ideales, sino por intereses económicos y políticos donde no cabe ni importa el Pueblo, donde buscan ganar adeptos para sus votos) se centran específicamente en el Congreso de la Unión para quitarle fuerza al Presidente y poder lograr sus cometidos ruines y bajos en contra de un proyecto que sí le rinde frutos a una Nación que tanto tiempo ha esperado para el verdadero cambio. No quieren un retroceso -según sus palabras- pero lo que desean realizar, es irónicamente eso… pues desean revivir al viejo régimen.
Entonces, por increíble que parezca, ante las ausencias ya mencionadas anteriormente, recurren a lo que mejor saben: el golpismo y la violencia. ¿Cómo? Ellos afirman, por poner un ejemplo, que recientemente analizan la "idea" de candidatear a Loret de Mola… solo porque hay una simple y reducida "animadversión" contra el Presidente, nada más. Así, sin ideas, sin proyectos, sin discursos con el corazón en la mano, sin promesas o planes para un bien por el país o cuando menos, de su distrito al que quieran representar… Todo eso por un odio tan mediocre.
Entonces, ¿qué podemos esperar de ese bloque? Exacto, absolutamente nada: votar por alguno de ellos es darnos un tiro en el pie y ser como ellos mismos.
En lo personal, no quiero ser como ellos: apátridas, mediocres y resentidos sociales a quienes solo les importa su beneficio, un simple ente deambulando y agonizando por corrupción, impunidad y cero progreso para el país… Es decir, no quiero ser un psicópata más.
De nueva cuenta… O todo, o nada.


