Este fin de semana hubo alarmismo en ciertos medios sobre la aparición de unas mutaciones en el virus SARS-CoV-2, lo que generó una especie de pánico para una población que ya vive en un estado de alerta permanente, pero que a la vez cada vez se muestra más escéptica sobre lo que esta pandemia todavía nos quiere enseñar.
Según reportes del Ministerio de Salud de Reino Unido, se detectó la aparición de una variante del virus que probablemente pudiera incrementar su capacidad de contagio. Algunos medios lo retomaron como si fuera la aparición de una nueva pandemia, cuando en realidad son derivaciones propias de un fenómeno como estos.
Los virus son entidades biológicas que no se consideran seres vivos, pero que poseen ciertas características en común con cualquier unidad de vida en el planeta: proteínas, carbohidratos y ácidos nucleicos. Sin embargo, requieren de una célula para poder reproducirse, y así nos logran enfermar o causar enfermedades como dengue, hepatitis, VIH o covid-19. Los virus, por lo tanto, durante su proceso de reproducción requieren copiar su propio genoma para preservarse y por esto se generan mutaciones.
Las mutaciones son comunes y son una estrategia de protección para volverse más resistentes a los estímulos ambientales. Algunos tienen una capacidad mayor de generar este proceso y por lo tanto se hace más complejo encontrar algún tratamiento o vacuna contra estos. Ahora bien, para el caso del SARS-CoV-2, se sabe que sus mutaciones no son tan severas como para no controlar su infección a través de un tratamiento farmacológico o vacuna en el mediano plazo, pero sí puede generar algunas complicaciones en el corto.
La alarma encendida por ciertos medios me parece fue desmedida y se cedió (como ha pasado reiteradas ocasiones durante la pandemia) al sensacionalismo en lugar de tomarse un tiempo para tratar de acercarse a expertos que lograran comunicar de manera más clara lo que en realidad ocurre con esta variante del virus.
Los especialistas han explicado que, si bien se debe estar alertas sobre las implicaciones que generaría contar con una variante más infecciosa, esta no es por ahora una amenaza seria y se requiere recabar más información para saber realmente a lo que nos enfrentamos. En ese sentido, algunas medidas de restricción de viajes -tanto para salir como para entrar a Reino Unido- se iniciaron con el fin de limitar una probable diseminación de esta variante; una medida que dada nuestra experiencia con inicios de año parece prudente.
Por último, los mismos especialistas hacen hincapié en que para el caso de las vacunas no parece representar un problema que exista esta variante y que por lo tanto no debemos temer al retroceso en los primeros indicios de respuesta ante la crisis. De esta manera, es oportuno esperar a ver qué ocurre en estos días y qué hallazgos encuentran los especialistas; por lo que recomiendo no caer en pánico, seguir cuidándonos, buscar mejores fuentes de información, lavarnos las manos, usar el cubrebocas al acudir a un espacio cerrado y, en la medida de lo posible, quedarnos en casa.
Les deseo feliz Navidad y que el año siguiente sea menos turbulento que este que acaba de pasarnos por encima. ¡Venceremos!


