La educación es un valor profundo en la conciencia de nuestra gente, es quizá el instrumento más efectivo para propiciar el desarrollo de cualquier sociedad y a su vez, permite combatir sus problemas más profundos, como la pobreza, la violencia, la corrupción, la discriminación y la desigualdad.
En abril del 2018, uno de los principales compromisos asumidos por el entonces candidato presidencial, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, fue el de echar para atrás la mal llamada reforma educativa.
Así, el 15 de mayo del 2019, a poco más de un año y ya como Titular del Poder Ejecutivo publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 3º de la constitución con lo que se cumplió el objetivo de establecer como eje fundamental la universalidad del derecho a la educación en nuestro país.
Esta importante reforma y sus leyes secundarias confirieron el interés supremo de la educación que imparte el Estado a las niñas, niños y jóvenes, se revalorizó a los maestros y los incluyó en toda toma de decisión respecto a la mejora de la educación que se imparte en las aulas públicas. De igual manera, se consagró el principio de obligatoriedad de la educación superior y se fortaleció el sistema de carrera magisterial, entre otros muchos aspectos destacables.
Atendiendo a esa congruencia y a su sentido transformador, este lunes, el Presidente López Obrador, hizo pública su decisión de poner al frente de la Secretaría de Educación Pública, uno de los espacios más emblemáticos del Gabinete, a la Maestra y educadora de vocación, Delfina Gómez Álvarez.
Sin embargo, de manera inmediata, la maestra Delfina fue objeto de diversas descalificaciones hacia su persona por parte de esa derecha rancia que, de nueva cuenta, exhibió su mezquindad con críticas con más tintes de clasismo y de misoginia que a la propia capacidad o méritos de la designación presidencial.
La maestra Delfina, de formación docente y una mujer con un alto compromiso social, es licenciada en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional y cuenta con dos maestrías: una en Pedagogía y otra en Educación con especialidad en Administración de Instituciones Educativas, cuenta también con amplia experiencia como profesora y se desempeñó como subdirectora y directora escolar en nivel primaria.
Exalcaldesa, Senadora con Licencia y Coordinadora de los Programas Integrales para el Desarrollo en el Estado de México son otras de las credenciales que le suman también experiencia y capacidad demostrada en el ejercicio del servicio público.
Por ello, la maestra Delfina Gómez, sin duda, cuenta con toda la capacidad y aptitudes que le permitirán asumir el alto compromiso de continuar sentando las bases para un sistema educativo sólido y universal en beneficio de los millones de niñas, niños y adolescentes de nuestro país.
El jefe del Ejecutivo señaló también que la misión de la nueva titular de la SEP será preparar el regreso a clases presenciales en 2021; es decir: la transición hacia la normalidad educativa. Por lo que el reto que asume la maestra es grande, como grandes son también las ganas de transformar la educación pública de este país.
Estos son los nuevos rumbos de la educación pública en México. Una educación que dignifica por primera vez a las y los docentes como agentes fundamentales de cambio, y que pondera la idea de que la educación no es un privilegio, sino que es un derecho del Pueblo.


