Cada vez que termina un año es momento de reflexionar lo acontecido; nadie se hubiera imaginado cuán diferente fue este 2020 para el mundo.
Se desató una pandemia mundial que puso en jaque la continuidad de los sistemas; a nivel político, muchas cosas cambiaron en el continente americano.
Aunque la alta tasa de contagios de coronavirus en las diferentes latitudes dejaba en entredicho el actuar político tradicional -acostumbrado a grandes campañas desplegadas a nivel territorial- en República Dominicana, Bolivia, Chile, Estados Unidos y Venezuela se realizaron procesos electorales.
El cambio llegó a República Dominicana luego de unas elecciones pospuestas de mayo para julio. El hoy presidente dominicano Luis Abinader logró vencer a los partidos tradicionales.
En Bolivia, el conglomerado de partidos anti-Evo Morales se unía en torno a Carlos Mesa para ganarle a Luis Arce. Luego de posponerse en dos ocasiones la elección, por la problemática de los contagios de coronavirus, el ente electoral realizó en octubre la elección presidencial que dio como resultado la victoria del candidato de izquierda Luis Arce con un 55% de los votos en primera vuelta.
La constitución chilena será sometida a proceso constituyente, hecho inédito en Chile, que borrará aquella realizada por el dictador Pinochet en 1980. El plebiscito realizado en octubre tuvo la más alta tasa de participación política de una elección luego del retorno de la democracia en 1988 y abre la posibilidad de grandes cambios para los chilenos en 2021.
La esperada reelección de Trump no sé dio: en noviembre el candidato demócrata Biden le arrebató la mayoría de los votos y de colegios electorales al candidato republicano.
Y en Venezuela, la asamblea nacional fue renovada con la mayoría de los votos para el partido de gobierno aliado a Maduro. Aunque la elección fue tachada de ilegal, se debe a la no participación de los partidos opositores tradicionales, que esperan en la abstención el milagro del cambio político venezolano.
También el avance científico del 2020 nos sorprendió. En un hecho sin precedentes, las investigaciones para la búsqueda de una vacuna contra el SARS-CoV-2 (coronavirus o covid-19) tuvieron como resultado en pocos meses una vacuna efectiva que comenzó ya a administrarse en diferentes países.
Todos los gobiernos hicieron preacuerdos para la obtención de la vacuna lo más rápido posible luego de su debida burocracia de permisos aprobada.
Muchos creían que sólo los países de primer mundo obtendrían la vacuna en primer lugar y México sorprendió siendo el quinto país en aplicar la vacuna contra covid-19.
El 23 de diciembre llegó el primer lote de 3 mil dosis. Esta llegada de vacunas fue el resultado del trabajo arduo de muchos en el gobierno federal que hicieron el arribo a México. El 25 de diciembre llegó un segundo lote de 41 mil vacunas que serán repartidas con prontitud a diferentes lugares de la república.
Así, poco a poco, aumentará la llegada de vacunas y su distribución, mientras se adecúan las maneras de transportación y los entornos para mantener en espacios óptimos a la vacuna.
Muchos mexicanos se han sentido alegres por ser de los primeros países a nivel mundial en comenzar su proceso de vacunación contra covid-19. Sin embargo, algunos pocos y mezquinos hacen cálculos errados, en que, si sólo llegan 3 mil vacunas por día, serían necesarios 38 años para aplicar la vacuna a todos los mexicanos.
El proceso implementado para la aplicación de la vacuna por el gobierno federal en México prioriza a ciertos sectores para que de forma ordenada todos tengamos acceso a las vacunas, generando un calendario que lleva a la mayoría de la población mexicana a estar inmunizada para el final del 2021.
Ya vivimos muchos momentos de incertidumbre en 2020, solo queda esperar nuestro turno para ser inmunizados en el 2021. Mientras tanto, sigamos con las medidas de sana distancia, lavado de manos y quedándonos en casa lo más que podamos.
Celebremos la llegada del 2021 a la distancia con nuestros seres queridos y alegrémonos, porque vivimos en un país como México, que es capaz de anteponer el bienestar para todos por igual.


