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Adiós al veinte veinte

Adiós al veinte veinte

29 de diciembre o 278 de marzo, cualquiera de las dos: se acabó el veinte veinte. A pesar de haber sido un año tan adverso, doloroso y extraño, quedan muchas cosas que rescatar y sobre todo que agradecerle.

A muchos el encierro que vino con esta pandemia nos obligó a enfrentarnos a nosotros mismos -brutal ejercicio-, a encarar lo que hace años preferimos guardar porque resultaba más cómodo, a nombrar lo que ya no queremos. Evidenció las constantes que, a pesar de la adversidad, siguen ahí y demostró también las nuevas posibilidades. Nos trajo perspectiva y nos empujó a tomar esa decisión que por miedo no tomamos antes, aunque lo que pintara delante de esa decisión fuera un vacío, pero nos quitó el miedo a saltar. Como humanos estamos condenados al miedo; es instintivo y natural, pero si algo me enseñó este 2020, es que en la balanza siempre deben pesar más las ganas que el miedo, siempre. 

Si como yo, este año te encontraste en alguno de los escenarios anteriores, ya hay al menos un motivo por el cual agradecer. El miedo es parte de nuestra condición humana y el cambio siempre incomoda, pero también nos lleva a buenos -y en ocasiones mejores- lugares. Como diría el siempre sabio y siempre acertado Drexler, “estamos vivos porque estamos en movimiento”. 

En lo colectivo los retos también se hicieron notar. Como Pueblo, el 2020 nos agarró en curva y como gobierno nos puso a prueba. De igual forma, nos dio la oportunidad de demostrar una vez más que, como comunidad, somos solidarios y fraternos, como lo hemos hecho cada vez que una desgracia nos sucede. En esta ocasión nos tocó atender el llamado a quedarnos en casa y así lo hicimos, sin mencionar al verdadero héroe de esta pandemia: el personal de salud. Se puso a prueba a un gobierno sin precedentes en la era moderna y al que un muy pequeño sector de la sociedad añora ver fracasar, pero en el cual los millones de mexicanos restantes creemos. A pesar de que el 2020 nos enseñó que la vileza de la derecha es una constante incluso en tiempos de crisis, también nos enseñó la altura política de nuestro gobierno, como diría un compañero muy admirado: “este año dejó de manifiesto que nuestra diferencia es moral”. 

Se mostró que tenemos un canciller enorme capaz de poner a México en el quinto lugar de países que reciben la vacuna contra covid-19;  a un subsecretario de salud con una vocación y compromiso social tan grandes que no ha dejado de comunicar al Pueblo mexicano día a día el panorama que vivimos, y que -por fin- tenemos en el Ejecutivo a un verdadero estadista con profundo amor a nuestro país. 

2021 no será fácil pero sin dudas el panorama pinta esperanzador con la vacuna en puerta y un gobierno que sigue anteponiendo las libertades y el bienestar de la gente por encima de cualquier interés. Habiendo hecho este recuento, cabe reconocer que no todo fue tan malo y recordar que las crisis son siempre áreas de oportunidad que vale la pena explorar, tanto en lo personal como en lo colectivo. Tomemos lo aprendido de la adversidad y apuntemos a nuestro mejor escenario posible, nos leemos pronto. 
 

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