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Soul: 2020 y resonancias existenciales

Soul: 2020 y resonancias exist

El año 2020 llega a su fin y nos ha dejado la mayor crisis sanitaria y económica en los últimos 100 años para toda la humanidad. La vida parece cada vez más frágil y para millones de personas en el mundo se ha desvanecido en meses. 

En tal contexto llegan cuestionamientos sobre la misma existencia: lo que teníamos dado por sentado, de un momento a otro, se ha ido y no sabemos si volverá como lo concebíamos. Nuestro paso por esta vida se ha puesto a prueba desde distintos ángulos. A nuestra cabeza arriban pensamientos que parecen lugares comunes: no somos nada, la vida no vale nada, cuál es el propósito de la vida, etc. 

“¿Qué es lo que vas a hacer con tu vida? La verdad, no sé, pero sí sé que voy a vivir cada minuto de ella.” Así termina Soul, la película de Pixar que nos cuenta sobre la vida de un profesor de música que sueña, día con día, en dedicarse al jazz. Quienes no la hayan visto, se están tardando. Pero este texto no es una reseña, sino un intento de estirar el argumento de la cinta hacia una reflexión alrededor de la existencia humana en un momento histórico muy drástico para todas y todos.

De acuerdo con el existencialista francés Jean-Paul Sartre, hay al menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por algún concepto, y este ser es la persona o realidad humana. ¿Qué significa, pues, que la existencia preceda a la esencia? Significa que el ser humano empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y después se define. El ser humano, tal como lo entiende el existencialismo, si no es definible, es porque comienza por no ser nada. Será sólo después, y será tal como se haya hecho. 

Suena confuso, pero veamos. Veintidós (22), el alma que ocupa el cuerpo de Joe Gardner, durante la escena de la barbería se cuestiona que, si naces para hacer algo, cómo sabes qué es esa cosa, qué pasa si elijes la incorrecta o la de otra persona, quedas atrapada.

Sartre establece que cuando se dice que el ser humano se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que, al elegirse, elige a todos los seres humanos. En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al ser humano que queremos ser, no produzca al mismo tiempo una imagen del ser humano tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos.

Durante esa misma parte, el barbero dice que no era su plan tener ese oficio para vivir; sin embargo, le contrargumentan que nació para dedicarse a eso porque tiene talento. Su propósito original de ser veterinario se vio coartado por circunstancias que lo obligaron a priorizar sus condiciones materiales de existencia y las de su hija. A pesar de ello, concluye que es feliz.

En este respecto, la condición humana se presenta como el conjunto de los límites previos que bosquejan la situación fundamental de las personas en el universo. Estos límites son comunes a todos; es el entorno general en el que invariablemente se desenvuelve la vida humana. Dicho marco básico de la existencia se abrevia en lo siguiente: estar arrojado en el mundo, tener que trabajar, vivir en medio de los demás y ser mortal.

En ese sentido, hay un asunto que debemos comprender: la sencilla descripción de cualquier situación humana revela la importancia de encontrar las mediaciones entre la estructura económica y lo individual, muestra que lo universal siempre se vive en lo particular. Entre una estructura abstracta y la historia concreta, individual o colectiva hay una serie de mediaciones que deben abordarse previamente, según nos dice el filósofo francés.

Vivamos con libertad, aquella que se quiere en lo concreto, a través de cada circunstancia, es decir, la que se encuentra en la acción de vivir.

Hay una canción popular mexicana escrita por Cuco Sánchez que puede ser más ilustrativa y dejo aquí un fragmento: “arrieros somos y en el camino andamos (…) si todo el mundo salimos de la nada, y a la nada por Dios que volveremos, me río del mundo que al fin ni él es eterno, por esta vida nomás, nomás pasamos.”

Finalmente, vale la pena destacar la animación, que tiene rasgos de artistas como Kandinsky.
 

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